martes, septiembre 13, 2005

Perímetros

para Luz


Es posible, sin duda, pensar a un hombre y a una mujer como seres diferentes en cada tiempo, en cada época. El artilugio de la diferencia y la libertad. Pero también lo es pensar, sentir, a un hombre y a una mujer siempre, como una repetición perpetua de lo mismo. La historia es el golpe de miradas en torno de lo humano: engaño de la finitud primero, salvación después y, por último, secreto e interpretación. Siempre, lo único que habría que presuponer es el tiempo del otro y de la otra: la permanencia de una constante trágica, el aparecer.

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