José Donoso en 1972:
"Sólo la fama de Juan Rulfo -para decir sobre él lo que T. S. Eliot dijo sobre E. M. Foster- ´crece con cada libro que no escribe´"
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sábado, enero 21, 2012
Corazón encadenado
¿Esto es suyo?
Sí, ayer lo perdí.
¿Y por qué no lo busca?
Hasta ahora que me lo muestra veo que lo perdí.
No lo usará mucho.
¿El corazón?
Sí
Ah, quédeselo, yo pensaba en la cadena.
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domingo, enero 15, 2012
DF
Y luego se preguntan por qué los escritores de la Ciudad de México no tenemos imaginación:
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domingo, enero 08, 2012
QUÉ FÁCIL SERÍA PARA ESTA MOSCA
Qué fácil sería para esta mosca,
con cinco centrímetros de vuelo
razonable, hallar la salida.
Pude percibirla hace tiempo,
cuando me distrajo el zumbido
de su vuelo torpe.
Desde aquel momento la miro,
y no hace otra cosa que achatarse
los ojos, con todo su peso,
contra el vidrio duro que no comprende.
En vano le abrí la ventana
y traté de guiarla con la mano;
no lo sabe, sigue combatiendo
contra el aire inmóvil, intraspasable.
Casi con placer, he sentido
que me voy muriendo; que mis asuntos
no marchan muy bien, pero marchan;
y que al fin y al cabo han de olvidarse.
Pero luego quise salir de todo,
salirme de todo, ver, conocerme,
y nada he podido; y he puesto
la frente en el vidrio de mi ventana.
Rubén Bonifaz Nuño
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lunes, noviembre 28, 2011
Discurso Fernando Vallejo al recibir el premio de la feria del libro de Guadalajara
Como este acto se encamina a su final y ya queda poco tiempo, les diré brevemente que me siento muy honrado por el premio que me dan; que no pienso que lo merezca; que este diploma lo guardaré en mi casa con orgullo; y que los ciento cincuenta mil dólares que lo acompañan se los doy, por partes iguales, a dos asociaciones caritativas de México: los “Amigos de los Animales”, de la señora Martha Alarcón de la ciudad de Jalapa; y los “Animales Desamparados”, de la señora Patricia Rico de la ciudad de México. En mi encuentro del lunes con los jóvenes universitarios que tendrá lugar en esta misma sala, se los entregaré a las señoras.
Habría preferido que esos dólares se los hubiera dado la FIL directamente a ellas sin pasar por mí, porque cuando tomo dinero me tengo que lavar las manos, pero no pudo ser por razones burocráticas. Eso de la lavada de las manos es una manía que me viene de la infancia, de la educación familiar. Cada que cogíamos una moneda, mi mamá nos decía: “Vaya lávese las manos m’hijo, que tocó plata”. (Allá a los niños les hablan de “usted”.) De unos niños educados así, ¿qué se podía esperar? Puros pobres. Me hubieran educado en la escuela del PRI, y hoy estaría millonario. ¡Pero qué iba a haber allá PRI! Medellín era una ciudad encerrada entre montañas, lejos del mundo y sus adelantos. Y mi mamá viendo microbios por todas partes como si fuera bacterióloga. No. Era una señora de su casa entregada a la reproducción como quiere el papa, una santa. ¡Cómo la hicimos sufrir! Muy merecido. ¡Quién la mandó a tener hijos!
De México supe por primera vez de niño, una noche de diciembre próxima a la navidad, lo recuerdo muy bien. Estábamos en el corredor delantero de Santa Anita, la finca de mis abuelos, con mis abuelos, rezando la novena del Niño Dios. Entonces éramos pocos, cinco o seis, aunque después fuimos muchos. Mis papás tenían instalada en Medellín una fábrica de niños: niños carnívoros que alimentaban con costales de salchichas, unos demonios, unas fieras, todos contra todos, mi casa era un manicomio, el pandemónium. El papa, Pío Doce, les mandó de Roma un diploma que un vecino nos compró en la Via della Conciliazione con indulgencia plenaria (que costaban más), para que se fueran los dos derechito al cielo sin pasar por el purgatorio por haber fabricado tanto niño que se les habrían de reunir todos allá a medida que el Señor los fuera llamando. ¡Qué nos iba a llamar! Nos hemos ido yendo de uno en uno a los infiernos y el que nos llamó fue Satanás.
Santa Anita estaba entre los pueblos de Envigado y Sabaneta, en la mitad de la carretera que los une, a ocho kilómetros de Medellín, lejísimos. Hagan de cuenta saliendo de la Ciudad de México camino de Tlanepantla. Teníamos que ir en carro, en el Ford de mi papá. Si no, habríamos podido ir en burro: en la burrita de la canción de Ventura Romero: “Arre que llegando al caminito, achimichú, achimichú. Arre que llegando al caminito, achimichú, achimichú”. Tarata tata tara tara tata tata tara tara tata tata tara tata tá. “¡Burra! ¡Burra! Ya vamos llegando a la Mesa de Cacaxtla. ¡Burra! Arre que llegando al caminito, achimichú, achimichú a mi burrita y aunque vaya enojadita porque no le di su alfalfa porque no le di su máiz”. ¡Qué raro! También en Antioquia decíamos “máiz”! Antioquia es hagan de cuenta Jalisco. El disco de la burrita lo trajeron mis papás de México esa noche. En setenta y ocho revoluciones que era los que había entonces. Una aguja gruesa iba de surco en surco tocándolos (los surcos que abrían en la tierra las yuntas de bueyes roturando los campos de Sayula hace cien años, cuando pasó por aquí mi paisano el poeta Porfirio Barba Jacob), y de tanto tocarlos uno los discos se rayaban y la aguja se atascaba en el rayón, y seguía tocando lo mismo, lo mismo, lo mismo. “Pobrecita mi burrita ya no quiere caminar, da unos pasos p’adelante, otros pasos para atrás…” El disco me sigue resonando desde entonces, atascado, en mi corazón rayado.
Venían de México por el camino de entrada de Santa Anita en dos carros, con los faros rompiendo la oscuridad. Pero en el corredor nosotros no estábamos a oscuras, no: iluminados. ¡Cómo íbamos a rezar a oscuras la novena del Niño Dios! Además en Medellín ya había luz eléctrica. Yo seré viejo pero no tanto. Yo soy posterior al radio y al avión. El que sí me tocó ver llegar fue el televisor, la caja estúpida. Estaban también encendidas esa noche las luces del pesebre, el nacimiento, donde nacía en lo alto de una montaña el Niño Dios. Lucecitas verdes, rojas, azules, amarillas, de todos los colores. Nos íbamos ya a dormir cuando llegaron. Venían cargados de juguetes. Maromeros de cuerda que daban volteretas en el aire… Jeeps con llantas de caucho, o sea de hule… Sombreros de charro para niños y para viejos… Una foto de mis papás en La Villa manejando avión. Las trescientas sesenta y cinco iglesias de Cholula. Un tren eléctrico. La Virgen de Guadalupe. Pocas veces he visto brillar tan fuerte, enceguecedora, la felicidad. Y con el disco de Ventura Romero de la burrita traían, en el álbum de las maravillas, a José Alfredo Jiménez y a Rubén Méndez: “Ella”, “Pénjamo”, y ese “Senderito” que me rompe el alma cantado por Alfredo Pineda, que fue el que amó Medellín. Y al más grande de todos, Fernando Rosas, de Jerónimo de Juárez, Estado de Guerrero, el de la “Carta a Eufemia”: “Cuando recibas esta carta sin razón, Ufemia, ya sabrás que entre nosotros todo terminó, y no la des en recibida por traición, Ufemia, te devuelvo tu palabra, te la vuelvo sin usarla, y que conste en esta carta que acabamos de un jalón”. ¡Muy bien dicho, tocayo, a la China con la méndiga! El fraseo perfecto, la dicción perfecta, y eso que mi tocayo era de Guerrero y cuando hablaba no podía pronunciar las eses. Y las trompetas burlonas detrás de él haciendo jua, jua, jua, en el registro bajo, riéndose de mí y del mundo, y detrás de ellas punteando, siguiéndolas como unos gordos cojos, los guitarrones: do, sol; do, sol; do, sol. Tónica, dominante; tónica, dominante; tónica, dominante. Sólo eso van diciendo, pero sin ellos no hay mariachi, como sin muerto no hubo fiesta.
¡Ah se me olvidaba Chava Flórez, el compositor, el genio de los genios, amigo de mi tocayo Fernando Rosas! Juntos echaron a rodar por el mundo “Peso sobre peso”, la canción más burlona: “Mira, Bartola, ái te dejo estos dos pesos. Pagas la renta, el teléfono y la luz. De lo que sobre, coges d’iái para tu gasto. Guárdame el resto pa comprarme mi alipús”. Ta ra ta ta ta tán. Ésa era la que le cantaba todavía a México el PRI cuando llegué de Nueva York hace cuarenta años. Y se la siguió cantando otros treinta, hasta ajustar setenta, cuando los tumbó mi gallo. ¡Qué noche tan inolvidable aquella cuando lo dijeron por televisión! Tan esplendorosa, o casi, como la de la finca Santa Anita de que les he hablado. Fernando Rosas murió joven, una noche, allá por 1960, en Acapulco. Lo mataron por defender a un borracho al que estaba apaleando la policía. Fernando Rosas, tocayo, paisano, te mató la policía de Acapulco, los esbirros del presidente municipal. La siniestra policía del PRI, semillero de todos los cárteles de México.
Mi gallo era un gallo con botas. No bien subió al poder y se instaló en los Pinos, se infló de vanidad y se transformó en un pavorreal, y el pavorreal en un burro, y la quimera de gallo, pavorreal y burro empezó a rebuznar, a rebuznar, a rebuznar, día y noche sin parar, hasta que ajustó seis años, cuando se le ocurrió, como a Perón con Evita o con Isabelita, que podía seguir rebuznando otros seis a través de su mujer. No se le hizo, no pudo ser. Hoy de vez en cuando rebuzna, pero poco, y lo critican. ¡Por qué! Déjenlo que rebuzne, que se exprese, que él también tiene derecho. Yo soy defensor de los animales. Yo quiero a los burros, a los pavorreales, a los perros, a los gallos. Cuando estoy cerca de ellos se me calma unos instantes el caos de adentro y creo sentir lo que llaman la paz del alma.
Yo venía pues de Nueva York, una ciudad de nadie, un hormiguero promiscuo que nunca quise, y de un país que tampoco, plano, soso, lleno de gringos ventajosos y sin música. Los anglosajones no nacieron para la música: se enmarihuanan y con una guitarra eléctrica y un bombo hacen ruido. Mi primera noche en México, en la plaza Garibaldi, ¡cómo la voy a olvidar! Cien mariachis tocando cada cual por su lado en un caos hermoso. Todo lo que tocaban me lo sabía. Y más. Yo sabía de boleros y rancheras lo que nadie. Entré al Tenampa. ¿La hora? Diez de la noche. Me sentía como un curita de pueblo tercermundista entrando al Vaticano por primera vez, y que se arrodilla para comulgar. Yo también comulgué, pero con tequila. Desde un mural de una pared enmarcado por unos tubos fluorescentes de colores me miraba José Alfredo, y en la noche del Tenampa brillaba el sol de México. “¿Qué más va a tomar, joven?”, me preguntó el mesero. “Otro”. Entonces sí estaba joven, pero hoy me siguen preguntando igual: “¿Qué va a tomar joven?” ¡Cómo no va a ser maravilloso un país donde la gente ve tan bien!
Y el amanecer, mi primer amanecer, ¡qué amanecer! Había llegado a un hotelito viejo, pobre, del centro, de altos techos, fresco, de otros tiempos, el más hermoso en que haya estado. Me despertaron las campanas y los gallos. ¿Tañido de campanas? ¿Canto de gallos? ¡Claro, los gallos de las azoteas y las campanas de las iglesias, y el sol entrando por mi ventana! ¡Y yo que venía del invierno de Nueva York donde amanecía a las diez y oscurecía a las cuatro y se me achicaba el alma! Salí a la calle, al rumor envolvente de la calle. México vivo, el del pasado más profundo, el eterno, el mío, el que se ha detenido en mi recuerdo, el de siempre, el que no cambia, el que no pasa, el de ayer. “¿En qué estás pensando, México? ¿A quién quieres para quererlo? ¿A quién odias para odiarlo?” Inescrutable. Ni una palabra. Jamás me contestó. Entonces aprendí a callar. Y han pasado cuarenta años desde esa noche en el Tenampa y ese amanecer en ese hotelito de la calle de Isabel la Católica y esa mañana soleada, y me fui quedando, quedando, quedando, y aquí he escrito todos mis libros y hoy me piden que hable, pero como México calla, yo tampoco pienso hablar. Sólo para decirles que me siguen resonando en el alma unas canciones.
Yo digo que la muerte no es tan terrible como se cree. Ha de ser como un sueño sin sueños, del cual simplemente no despertamos. Yo no la pienso llamar. Pero cuando llegue y llame a mi puerta, con gusto le abro.
Nadie tiene la obligación de hacer el bien, todos tenemos la obligación de no hacer el mal. Y diez mandamientos son muchos, con tres basta:
Uno, no te reproduzcas que no tienes derecho, nadie te lo dio; no le hagas a otro el mal que te hicieron a ti sacándote de la paz de la nada, a la que tarde que temprano tendrás que volver, comido por los gusanos o las llamas.
Dos, respeta a los animales que tengan un sistema nervioso complejo, como las vacas y los cerdos, por el cual sienten el hambre, el dolor, la sed, el miedo, el terror cuando los acuchillan en los mataderos, como lo sentirías tú, y que por lo tanto son tu prójimo. Quítate la venda moral que te pusieron en los ojos desde niño y que hoy te impide percibir su tragedia y su dolor. Si Cristo no los vio, si no tuvo ni una palabra de amor por ellos, ni una sola (y búscala en los evangelios a ver si está), despreocúpate de Cristo, que ni siquiera existió. Es un burdo mito. Nadie puede probar su existencia histórica, real. Tal vez aquí el cardenal Sandoval Íñiguez…
Y tres, no votes. No te dejes engañar por los bribones de la democracia, y recuerda siempre que: que no hay servidores públicos sino aprovechadores públicos. Escoger al malo para evitar al peor es inmoral. No alcahuetees a ninguno de estos sinvergüenzas con tu voto. Que el que llegue llegue respaldado por el viento y por el voto de su madre. Y si por la falta de tu voto, porque el día de las elecciones no saliste a votar un tirano se apodera de tu país, ¡mátalo!
A Jorge Volpi le agradezco el dictamen tan generoso que ha leído, y a Juan Cruz sus adjetivos. Querido Juan: ya sé que si hubieras tenido más tiempo me habrías puesto más, siquiera unos quinientos. No importa. Con los que me alcanzaste a dar me conformo.
Algunos amigos vinieron desde muy lejos a Guadalajara a acompañarme. Me siento muy contento de estar hoy con ustedes en esta Feria tan hermosa, que pronto se llenará de niños y de jóvenes, y de haber vuelto a Jalisco, la tierra de Rulfo, donde los muertos hablan.
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miércoles, noviembre 23, 2011
Blue demon
Una foto que siempre, siempre me ha gustado. De Lourdes Grobet, el Blue Demos:

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martes, noviembre 15, 2011
Soneto de Sor Juana
Evodio Escalante
SONETO DE SOR JUANA
Esta tarde, mi bien, cuando te amaba
Como casi del lecho me caía
Intenté hacerte ver que en tu porfía
Podía arruinarse el bien que nos juntaba.
Tú entendiste que esquiva me quitaba,
Que el temple de tu cuerpo se volvía
Un fardo para mí, que desistía
Del amoroso fuego que quemaba.
Te equivocas, mi amor. Triste contraste
Pudo ofrecer mi cuerpo que dejaste
Pierniabierto y ansioso de tu fierro
Cuando lívida estoy a medianoche
Haciendo de mis lágrimas derroche
Y aullando de tristeza como un perro
Evodio Escalante
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lunes, noviembre 14, 2011
Segovia
Se murió Tomás Segovia; quién como él versó la furia y el silencio de la vida. Va un soneto de los Sonetos votivos:
Si te busco y te sueño y te persigo,
y deseo tu cuerpo de tal suerte
que tan sólo aborrezco ya la muerte
porque no me podré acostar contigo;
si tantos sueños lúbricos abrigo;
si ardiente, y sin pudor, y en celo, y fuerte
te quiero ver, dejándome morderte
el pecho, el muslo, el sensitivo ombligo;
si quiero que conmigo, enloquecida,
goces tanto que estés avergonzada,
no es sólo por codicia de tus prendas:
es para que conmigo, en esta vida,
compartas la impureza, y que manchada,
pero conmovedora, al fin me entiendas.
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martes, noviembre 08, 2011
El humanismo de nuestro tiempo
La crónica de las revueltas en los presidios, así como de las insurrecciones políticas, y en especial la historia de las colonias son los documentos del humanismo burgués.
Horkheimer
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domingo, noviembre 06, 2011
Domingo
Ya pasa del mediodía, algunas personas caminan por el parque, otras están sentadas en la banca. Un camión de mudanzas está parado frente al edificio. No han hecho ningún movimiento en las últimas 4 horas. Se escucha el sonido de algunas puertas de vez en cuando. El viento entra por los corredores que crean las ventanas. Hay una ligera llovizna. Todo tiene un dejo de inminente turbación. Incluso quien practica con su chelo parece hacerlo en un estado manifiesto de quietud.
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miércoles, julio 27, 2011
De Tierra de nadie
Nada. Ni mal ni bien. Digo que es así. Yo iba a esto: la lucha contra lo que es así, por naturaleza, tiene que venir de un error. Todos los que nos preocupamos por América, todos los que hablamos de nacionalidad y nos agarramos la cabeza entristecidos: o hacemos farsa, una farsa snob, o somos europeos. Un modo de ser europeos.
Onetti
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sábado, julio 23, 2011
Sobre los verdes pastos
Hace algunos años leí esto: me encuentro en una granja, llena de europeos que trabajan duro, no muy duro, la temperatura es de 18 grados y por la noche tan sólo baja a 11 o 10 grados centígrados. La gente se comporta de una manera extraña, se trata de una gran propiedad privada, con algunos rasgos feudales. La granja está en un pueblo donde sólo hay una tienda, ¿por qué será que ir a comprar cualquier cosa me da una sensación de libertad?
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miércoles, abril 13, 2011
El mundo hoy
Cartones publicados en The Independent:



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domingo, abril 03, 2011
El mundo, la poesía y el silencio
lunes, marzo 28, 2011
2010
Antes de empezar con los prolegómenos al apocalipsis de este 2011, permítanme recordar algunos del 2010:
20 de abril, una explosión en una plataforma petrolera de British Petroleum provoca el mayor derrame de crudo en la historia de Estados Unidos. La fuga fue sellada hasta el 19 de septiembre.
Puerto Príncipe. Enero de 2010, terremoto de 7.3 grados. Se estima que al menos 250 mil personas murieron y varias ciudades fueron completamente destruidas. La epidemia de cólera posterior ha cobrado casi tres mil vidas.
Cuernavaca, Morelos. En la guerra contra el narcotráfico se han rebasado en el 2010 los 30 mil asesinatos. México es el país donde se vive, quizá, la cúspide de la barbarie y la crueldad; prueba de ello está la enferma manera de despreciar y humillar la vida. En la imagen, dos cuerpos colgados de un puente el 22 de agosto de 2010.
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domingo, febrero 20, 2011
Alfonso Reyes y el fracaso
Se ha sugerido, más de una vez, que el pensamiento nacional está fatalmente dividido entre alfonsinos y vanconcelistas; también se ha dicho que ambos son dos proyectos fracasados, no propiamente en sí mismos, sino en su generación de tradiciones. Evodio Escalante ha lanzado una hipótesis sobre el por qué, me parece que sólo en parte, del fracaso del alfonsinismo: Aquí el brillante crítico:
"Hace poco Hugo Hiriart, en su libro El arte de perdurar, se preguntaba por qué la obra del ensayista Reyes no alcanzó la gloria literaria que se supone debía merecer. Las razones que esgrime me parecieron sugerentes pero no siempre precisas. Al describir este repunte del genio que cabalga con audacia sobre las páginas de las Cuestiones estéticas, y que remansa en la época tardía con libros como La crítica en la edad ateniense, La antigua retórica o el ya antes citado El deslinde, me queda claro que los motivos del fracaso de Reyes obedecen a dos causas generadas por él mismo. Primero, a que intentó reinventarse o refundarse a mitad de camino y convertirse en un autor académico, en un tratadista, a veces incluso en un filósofo, con lo que traicionó su clara vocación por el género del ensayo, que es ligero y juguetón por naturaleza. Pensó, y pensó mal, que por este camino adquiriría estatuto de autor “serio”. Segundo, porque creyó que todo lo que escribía era de primera importancia. En consecuencia, publicó textos admirables al lado de minucias intrascendentes que de manera invariable llegaban a libro, craso error, y que del libro sin mayor criterio vinieron a parar en las obras completas. Alguna vez Borges, que tanto lo apreciaba, dijo que no había nada peor que unas obras completas demasiado completas. No me extrañaría que estuviera pensando en las de nuestro Alfonso Reyes".
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lunes, enero 17, 2011
EL MUNDO ACTUAL
"Podría objetarse que el exterminio de seres humanos no es precisamente un invento moderno; pero la eliminación continua de seres humanos, practicada durante años y décadas y de forma sistemática convertida así en sistema mientras transcurren a su lado la vida normal y cotidiana, la educación de los hijos, los paseos amorosos, la hora del médico, las ambiciones profesionales y otros deseos, los anhelos civiles, las melancolías crepusculares, el crecimiento, los éxitos o los fracasos, etcétera, esto sumado al hecho de habituarse a la situación, de acostumbrarse al miedo, junto con la resignación, la indiferencia y hasta el aburrimiento, es un invento nuevo e inclusive muy reciente. Lo nuevo en él es, para ser concreto, lo siguiente: está aceptado".
IMRE KERTESZ
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lunes, enero 03, 2011
Algunas notas elementales del negocio del narcotráfico
Marcos Camacho, mejor conocido como Marcola, uno de los jefes del cártel de Sao Paulo, responde a una entrevista, hace casi un lustro, desde la cárcel.
"Antes yo era pobre e invisible. Nosotros sólo éramos noticia en los derrumbes de las favelas. Ahora somos ricos con la multinacional de la droga. Y ustedes se están muriendo de miedo. Nosotros somos el inicio tardío de la conciencia social en ustedes”.
¿Cuál sería la solución?
“No hay solución, hermano. La propia idea de solución ya es un error. ¿Ya viste el tamaño de las 560 favelas de Sao Paulo? ¿Ya anduviste en helicóptero sobre la periferia de Sao Paulo? ¿Solución, cómo? Sólo la habría con muchos millones de dólares gastados organizadamente, con un gobernante de alto nivel, una inmensa voluntad política, crecimiento económico, revolución en la educación, urbanización general y todo bajo la batuta de una tiranía esclarecida, que actuase a pesar de la parálisis burocrática tradicional, por encima del Legislativo cómplice y del Judicial que impide sanciones. Tendría que haber una reforma radical de los procesos penales del país, tendría que haber comunicación e inteligencia entre policías municipales, estatales y federales (nosotros hacemos videoconferencias entre presidiarios; ellos no). Y todo eso costaría billones de dólares e implicaría un cambio sicológico y social muy profundo. O sea, es imposible, no hay solución”.
¿No tiene miedo de morir?
"Ustedes son los que tienen miedo de morir, yo no. Ustedes no pueden entrar a la cárcel a matarme, pero yo sí puedo mandar matarlos afuera. La muerte para ustedes es un drama cristiano en una cama; la muerte para nosotros es la comida de todos los días".
“¿Ustedes, intelectuales, no hablaban de lucha de clases? Pues entonces llegamos nosotros. Ahora ya no hay más proletarios y explotadores, hay una tercera cosa creciendo allá afuera, cultivándose en el barro, educándose en el absoluto analfabetismo, diplomándose en las cárceles... Somos la postmiseria. Y la postmiseria genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites, celulares, Internet, armas modernas. Es la mierda con megabytes”.
¿Qué debemos hacer?
“¿Qué deben hacer? ¡Atrapen a los barones de la droga! Hay diputados, senadores, empresarios y hasta ex presidentes en el negocio de la cocaína. Pero, ¿quién va a detenerlos? ¿El ejército? ¿Con qué dinero? Sólo pueden acabar con nosotros con la bomba atómica, pero ¿quién quiere playas radiactivas en Río de Janeiro? Ustedes sólo pueden llegar a tener éxito si dejan de defender la ‘normalidad’, porque la normalidad ya no existe. Lo que existe es la mierda. Y nosotros ya trabajamos dentro de ella”.
Tomado de Jaime Avilés: La Jornada
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sábado, diciembre 11, 2010
Ahora sí, todo empieza a tener el olor de la guerra

Ahumada y el Fisgón
en la Jornada

jueves, noviembre 25, 2010
De un texto publicado por primera vez en 1942
La competencia entre los asalariados había garantizado la prosperidad de los empresarios privados. En esos consistía la libertad de los pobres. La pobreza era al principio un estrato social, después se convirtió en pánico.
Max Horkheimer
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domingo, noviembre 21, 2010
English post by Tandino
"This is a more insightful definition than you might think. When I first broached the topic of defining indie, I discussed five areas of contestation (independent label/distribution, independent ethos, genre, aesthetic judgment, and not being mainstream). What these arguments all have in common is that they (and indie) express the interconnection of two primary western philosophies: puritanism and romanticism. Puritanism is based on autonomy of local congregations, simplicity of worship, asceticism, egalitarianism, and a call to the past with restoration of original values through purification.
Within puritanism, there is a distrust of centralised authority in the guise of the Catholic church. Catholicism was protested against for being corrupt, hierarchical, distancing and disinterested in the needs and specificity of local communities. Does this sound at all like how the mainstream music industry is portrayed? It should. Romanticism cultivates emotions, the natural, the past, and the ordinary. Even the root for romanticism is "enromancier" meaning vernacular. The focus on "my town" reveals both of these impulses. "My town" is not the distanced centralised authority of London or Rome. It is the ultimate embodiment of the local, ordinary and parochial and therefore, expresses both the puritan and romantic foundations of this aesthetic movement."
domingo, noviembre 14, 2010
Sácame de este mundo
En medio de todo, comprendí, el mundo, realmente mi única idea del mundo es ésta:
El Mundo es un pliegue que sucede entre Pekín y Ciudad Juárez... con la débil y terrible mediación, para mí, de la Ciudad de México.
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viernes, octubre 15, 2010
De José Emilio Pacheco
"Como la Internet y la margarina, el fax y el café instantáneo, la idea de los Portables es consecuencia de la guerra. Durante la Segunda, para aliviar el tedio y el miedo dominantes en las muchas horas en que no se combate, los Estados Unidos enviaron a los frentes antologías o selecciones de un solo autor, actualización del antiguo vademecum, el libro que uno siempre puede llevar consigo.
"La editorial Viking perfeccionó la noción en tomos de bolsillo tan notables como The Portable Faulkner. En él Malcolm Cowley rescató y consagró a un gran novelista a quien se consideraba acabado antes de cumplir cincuenta años; o bien, The Portable Nietzsche donde Walter Kaufmann hace caber en 691 páginas los cuatro libros esenciales de su autor y páginas de sus otras obras, notas y cartas. Viking fue comprada por Penguin Books y la serie creció en tamaño pero continúa y sus títulos se reeditan cada año o varias veces al año."
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martes, septiembre 28, 2010
La obra de Bolívar Echeverría

El día de mañana comienza el homenaje a Bolívar. Casi puedo asegurar que él no lo hubiera permitido, entre muchas otras cosas porque los homenajes, (no hay peor incomprensión que la fama, dijo Borges), alejan la obra de su valor de uso.
En fin, dejo aquí la última versión del cartel del evento, una entrevista reciente que le hicieron a Bolívar en Ecuador y en enlace al audio de su última conferencia.
Enlace a la conferencia:
http://ru.ffyl.unam.mx:8080/jspui/handle/10391/972
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lunes, septiembre 27, 2010
CINE e IMAGEN 1
"Lo que uno, borracho, ve en otras mujeres, lo observa sobrio en Greta Garbo..."
Kenneth Tyan
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miércoles, septiembre 22, 2010
Pornografía y publicidad
Escribe Coetzee:
"En el negocio del deseo, donde el fotógrafo de moda y el pornógrafo se mueven en los mismos círculos y de hecho pueden ser la misma persona, la publicidad puede incluso llevarle la delantera a la pornografía, no sólo porque en ella hay más dinero de por medio, sino también porque posee un programa teórico más coherente. La publicidad no se dedica más que a prometer, mientras que en cierto sentido la pornografía se encarga de hacer lo que en realidad no puede hacer ninguna representación: dar. El anuncio publicitario permanece por completo en el seno de la constitución del signo: es algo que representa otra cosa; en cambio, al ofrecerse como la cosa misma, la pornografía viola su propia constitución. De ahí su frenesí característico y su quizá también su creciente violencia, que hay que interpretar como la violencia de la frustración. También en el uso del tabú la publicidad es más astuta que la pornografía. Sabedora de que no puede dar, señala el tabú: si no fuera por eso, dice, podría enseñarte lo que quieres; por el momento tendrás que contentarte con menos, sólo con un atisbo. La pornografía, por el contrario, primero viola el tabú y luego, por su propia supervivencia, tiene que resucitarlo en otra parte.”
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miércoles, septiembre 15, 2010
Ziranda
Critica e interpretación de la obra de Bolívar Echeverría
lunes, septiembre 06, 2010
El infierno
La traición es aquello que no reconstruye la memoria. La traición es efímera pero tiene una aparición eterna. Recuerdo a ese pobre analfabeto, un boxeador que hace muchos años susurró a mí oído: Carlos, la traición es una perforación… es el uso de la navaja o, peor, algo inimaginable, la metralla del recuerdo.
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miércoles, agosto 25, 2010
Se van los héroes

By Peter Schrank, The Independent
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jueves, julio 22, 2010
El modo romántico de enfrentar la vida
Resultado del ‘espíritu de empresa’, la valorización misma no sería otra cosa que una variante de la realización de la forma natural, puesto que este ‘espíritu’ sería, a su vez, una de las figuras o sujetos que hacen de la historia una aventura permanente, lo mismo en el plano de lo humano individual que en el de lo humano colectivo. Mutación probablemente perversa, esta metamorfosis del ‘mundo bueno’ o ‘natural’ en ‘infierno’ capitalista no dejaría de ser un momento del ‘milagro’ que es en sí misma la Creación. Esta peculiar manera de vivir con el capitalismo, que afirma en la medida en que lo transfigura en su contrario, es propia del ethos romántico.
Bolívar Echeverría
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