Las 100 mejores películas mexicanas
Las famosas listas de los 10 o 20 o 50 o 100 libros, discos, películas u otras mercancías culturales, siempre me han disgustado; en gran medida porque se hacen cuando alguien tiene un poco más de dinero, (oh, el aguinaldo, ese invento que intenta reparar lo irreparable en este país), o cuando el contrato social obliga a comprar regalos, (oh, ese exacto anglicismo: presentes). Sin embargo, debo de reconocer que sirven, ya por fuera de las albas fechas, para ir definiendo un canon. Las ventajas de un canon, (más en países como el nuestro, tan dado a la adulación de todo aquello que contenga por lo menos una mediación fronteriza, ya no se diga si el producto es transatlántico), es que obliga a crear el artificio de una tradición cultural. La ventaja de esta clase de engendros es que con el tiempo hacen que uno sepa, por lo menos, qué es lo mínimo que debe de leer, oír o ver y, después, a decir qué es lo que se quedó fuera, (esto siempre será lo más importante) y a decir, también, qué es lo que debe de salir de ese artificio. En fin, ésta es un poco la dinámica de la industria cultural y mejor entenderla y participar en su seno con algunas reglas claras.
Ahora recordé la famosa lista de las 100 mejores películas mexicanas que publicó la revista Somos en 1994 a partir de la consulta a 25 críticos de cine. Cosa interesante de la lista es que ya tiene más de 15 años… debería de renovarse. Cosa más interesante, es que se encuentra en la página electrónica “Más de cien años de cine mexicano”: http://cinemexicano.mty.itesm.mx/front.html, sitio que no sólo contiene la lista, sino varios enlaces y actualizaciones permanentes de la situación del cine mexicano.
Así, entonces, sin más preámbulos y justificaciones, la reproduzco aquí para auxiliar al artificio.
Las 100 mejores películas del cine mexicano:
1. Vámonos con Pancho Villa (1935) de Fernando de Fuentes
2. Los olvidados (1950) de Luis Buñuel
3. El compadre Mendoza (1933) de Fernando de Fuentes
4. Aventurera (1949) de Alberto Gout
5. Una familia de tantas (1948) de Alejandro Galindo
6. Nazarín (1958) de Luis Buñuel
7. Él (1952) de Luis Buñuel
8. La mujer del puerto (1933) de Arcady Boytler
9. El lugar sin límites (1977) de Arturo Ripstein
10. Ahí está el detalle (1940) de Juan Bustillo Oro
11. Campeón sin corona (1945) de Alejandro Galindo
12. Enamorada (1946) de Emilio Fernández
13. Pueblerina (1948) de Emilio Fernández
14. Canoa (1975) de Felipe Cazals
15. Los hermanos Del Hierro (1961) de Ismael Rodríguez
16. El ángel exterminador (1962) de Luis Buñuel
17. Cadena perpetua (1978) de Arturo Ripstein
18. El rey del barrio (1949) de Gilberto Martínez Solares
19. El esqueleto de la señora Morales (1959) de Rogelio A. González
20. Víctimas del pecado (1950) de Emilio Fernández
21. Tiburoneros (1962) de Luis Alcoriza
22. Distinto amanecer (1943) de Julio Bracho
23. Río Escondido (1947) de Emilio Fernández
24. La oveja negra (1949) de Ismael Rodríguez
25. La otra (1946) de Roberto Gavaldón
26. Reed, México insurgente (1970) de Paul Leduc
27. Nosotros los pobres (1947) de Ismael Rodríguez
28. Salón México (1948) de Emilio Fernández
29. Doña Perfecta (1950) de Alejandro Galindo
30. Flor silvestre (1943) de Emilio Fernández
31. La pasión según Berenice (1975) de Jaime Humberto Hermosillo
32. La sombra del caudillo (1960) de Julio Bracho
33. Calabacitas tiernas (¡Ay qué bonitas piernas!) (1948) de Gilberto Martínez
34. Dos tipos de cuidado (1952) de Ismael Rodríguez
35. El vampiro (1957) de Fernando Méndez
36. La barraca (1944) de Roberto Gavaldón
37. María Candelaria (Xochimilco) (1943) de Emilio Fernández
38. El suavecito (1950) de Fernando Méndez
39. La diosa arrodillada (1947) de Roberto Gavaldón
40. Los confines (1987) de Mitl Valdez
41. El gallo de oro (1964) de Roberto Gavaldón
42. El Topo (1969) de Alexandro Jodorowsky
43. Sensualidad (1950) de Alberto Gout
44. El grito (1968) de Leobardo López Aretche
45. Danzón (1991) de María Novaro
46. Susana (Carne y demonio) (1950) de Luis Buñuel
47. Ensayo de un crimen (1955) de Luis Buñuel
48. Tlayucan (1961) de Luis Alcoriza
49. Ladrón de cadáveres (1956) de Fernando Méndez
50. Frida, naturaleza viva (1983) de Paul Leduc
51. Los tres huastecos (1948) de Ismael Rodríguez
52. El bulto (1991) de Gabriel Retes
53. María de mi corazón (1979) de Jaime Humberto Hermosillo
54. La noche avanza (1951) de Roberto Gavaldón
55. A. T. M. A toda máquina! (1951) de Ismael Rodríguez
56. Como agua para chocolate (1992) de Alfonso Arau
57. México de mis recuerdos (1943) de Juan Bustillo Oro
58. Los caifanes (1966) de Juan Ibáñez
59. Macario (1959) de Roberto Gavaldón NUEVO
60. El apando (1975) de Felipe Cazals
61. Cabeza de Vaca (1990) de Nicolás Echevarría
62. Juego de mentiras (1967) de Archibaldo Burns
63. Rosauro Castro (1950) de Roberto Gavaldón
64. Esquina bajan...! (1948) de Alejandro Galindo
65. Doña Herlinda y su hijo (1984) de Jaime Humberto Hermosillo
66. Torero (1956) de Carlos Velo
67. Santa (1931) de Antonio Moreno
68. Gángsters contra charros (1947) de Juan Orol
69. La mujer de Benjamín (1991) de Carlos Carrera
70. En la palma de tu mano (1950) de Roberto Gavaldón
71. Matinée (1976) de Jaime Humberto Hermosillo
72. Amor a la vuelta de la esquina (1985) de Alberto Cortés
73. Doña Diabla (1949) de Tito Davison
74. Mecánica nacional (1971) de Luis Alcoriza
75. Doña Bárbara (1943) de Fernando de Fuentes
76. Los motivos de Luz (1985) de Felipe Cazals
77. Cronos (1992) de Guillermo del Toro
78. Ángel de fuego (1991) de Dana Rotberg
79. Luponini (El terror de Chicago) (1935) de José Bohr
80. La perla (1945) de Emilio Fernández
81. Nocaut (1983) de José Luis García Agraz
82. Santa (1943) de Norman Foster y Alfredo Gómez de la Vega
83. Los tres García (1946) de Ismael Rodríguez
84. Águila o sol (1937) de Arcady Boytler
85. El baisano Jalil (1942) de Joaquín Pardavé
86. Janitzio (1934) de Carlos Navarro
87. Sólo con tu pareja (1991) de Alfonso Cuarón
88. Viento negro (1964) de Servando González
89. Allá en el Rancho Grande (1936) de Fernando de Fuentes
90. Historia de un gran amor (1942) de Julio Bracho
91. Escuela de vagabundos (1954) de Rogelio A. González
92. La malquerida (1949) de Emilio Fernández
93. Las abandonadas (1944) de Emilio Fernández
94. Dos monjes (1934) de Juan Bustillo Oro
95. La ilusión viaja en tranvía (1953) de Luis Buñuel
96. La Cucaracha (1958) de Ismael Rodríguez
97. Espaldas mojadas (1953) de Alejandro Galindo
98. El automóvil gris (1919) de Enrique Rosas, Joaquín Coss y Juan Canals
99. Una carta de amor (1943) de Miguel Zacarías
100. Naufragio (1977) de Jaime Humberto Hermosillo
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sábado, agosto 01, 2009
Morrisey muchos años después
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domingo, julio 12, 2009
5 citas sobre el amor
No me vuelvo a enamorar... totalmente ¿para qué?
Juan Gabriel
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A menudo es la gente más digna la que no puede evitar enamorarse de quien la destruye.
Herman Hesse
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Enamorarse es crear una religión con un dios falible
Borges
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El amor más ardiente tiene el final más frío
Sócrates
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Constante adoro a quien mi amor maltrata,
maltrato al que mi amor busca constante.
Sor Juana Inés de la Cruz
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martes, julio 07, 2009
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La imagen de la felicidad abrigada en nuestro pecho está intensamente teñida por el tiempo al que el transcurso de la propia existencia nos ha desterrado.
Walter Benjamin
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martes, abril 21, 2009
Llegué como forastero, me voy como forastero.
Wilhelm Müller
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miércoles, diciembre 17, 2008
Ocho años de panismo en eso que se llamaba la República mexicana
Antier el presidente de la Comisión Nacional de Derecho Humanos (CNDH) nos obsequió una precisa radiografía del país:
1. De enero de 2001 a noviembre de 2008 ocurrieron 20 mil secuestros en el país, esto es, 2500 al año, siete al día.
2. En ese período se registraron 10 mil 500 ejecuciones atribuidas a eso que llaman "crimen organizado".
3. En el 2008, se han ejecutado a 5 mil 585 personas.
4. De enero de 2006 a noviembre de 2008, 48 millones de personas han sido víctimas del delito (16 millones por año, 43 mil 835 al día)
5. De todos esos millones, se ha aclarado el 1.24%, lo que quiere decir que el grado de impunidad del país es del 98.76%.
Hace tiempo que el país es una suma de empresas, aparentemente, sin control. Si uno observa esto, más bien parece que la cosa marcha bien: el estado criminal, que vocifera una guerra, nunca ha entregado cuentas tan asombrosas a sus ciudadanos.
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sábado, diciembre 13, 2008
EL LECTOR, LA LECTORA, EL AUTOR
Rubén Fonseca, siempre algunos lustros adelante de la mayoría de la literatura corriente, ha sugerido la inminente muerte del lector. No obstante, se hace una pregunta pueril: ¿la literatura y la poesía pueden existir aunque sólo se haga para tres gatos? Lo que en esa pregunta se entiende por literatura, sí, puede existir hasta para un sólo gato, el autor.
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miércoles, abril 16, 2008
MUÉRETE, PERRO
Fragmentos de un texto publicado en LUVINA
Apuro lo que bebo
y no se acaba
al contrario: es más lo que me culpa
Luis Armenta Malpica
Si no mal recuerdo, fue hace 5 años que encontré a Gustavo Kafú en el Hotel Imperial. Me acuerdo, tengo buena memoria, que esa noche me dijo algo que mucho tiempo después escribió, cuando yo le envié las fotografías de Jerónimo Arteaga-Silva para que hiciera un texto. Las palabras, si mi memoria no me traiciona, eran éstas: “Algunas veces he intuido que beber es la más desdichada de las virtudes y el más sublime de los vicios. Nunca se bebe solo, Carlos, ni siquiera cuando nadie nos acompaña. Siempre hay un motivo que yace junto a los bebedores y esa secreta razón no es perversa ni frugal. Es, en estricto sentido, un misterio cotidiano”.
No dudo que toda la pléyade de borrachos de la literatura haya compartido algo de esa intuición elemental. Desde Edgar Allan Poe hasta Malcolm Lowry, pasando por Ernest Hemingway, William Faulkner, Scott Fitzgerald, John Steinbeck, Juan Carlos Onetti, Charles Bukowski o Juan Rulfo. De todos ellos, fue Lowry el escritor que mejor describió, en el siglo XX, a ese líquido vivo que es el alcohol. Nunca habrá que olvidar, para escapar una y otra vez del estrecho campo del nacionalismo cuando hablamos de literatura, que una de las mejores novelas mexicanas del siglo XX está escrita en inglés y una la mejor descripción de una cantina está en Bajo el volcán: “[…] piensa en todas aquellas terribles cantinas en donde enloquece la gente, las cantinas que pronto estarán alzando sus persianas, porque ni las mismas puertas del cielo que se abrieran de par en par para recibirme podrían llenarme de un gozo celestial tan complejo y desesperanzado como el que me produce la persiana de acero que se enrolla con estruendo, como el que me dan las puertas sin candado que giran en sus goznes para admitir a aquellos cuyas almas se estremecen con las bebidas que llevan con mano trémula hasta sus labios. Todos los misterios, todas las esperanzas, todos los desengaños, sí, todos los desastres que existen aquí, detrás de esas puertas que se mecen”.
Como dice Kafú, “tomar es una virtud desdichada”. Quienes no se destrozan, se saben siempre derrotados. Nunca hubiera comprendido esto si no es por las palabras de David Huerta. El autor de aquel poema tectónico, Incurable, en el que describe una y otra vez el dolor y el placer del bebedor: “el alcohol te derrota en el momento en que tú tienes que renunciar a él. Sólo le ganas al alcohol cuando te mata. […] Y ésa es la idea y la experiencia límite de lo único que vale, si uno es un borracho de veras”.
Como si dejar de beber fuera renunciar a una forma de comunión con el mundo a través del universo ritual de la bebida. Claro, tal comunión no sólo se pueda lograr a través del alcohol. No, en general, nos derrotamos cuando renunciamos a una pasión que rige nuestra vida desde fuera de nosotros mismos, así sea la más baja de ellas, el aburrimiento y la enajenación, o la más alta: el erotismo y el enamoramiento. El mismo David, en un verso de Incurable, expresa cómo funciona esa comunión: “Arde mi piel, silencio/ que fluye así, de mí a mí; de mis manos al mundo/ y de mi boca al mundo centellante de las bocas humanas”. La flama, ese silencio que fluye, lo hace en mí, en el mundo, en todas las bocas que centellean ante el agua inflamada.
Se ve que en esa confianza de las y los bebedores ya existe un preludio de tragedia. Quizá por eso los norteamericanos fueron sido los bebedores paradigmáticos del siglo XX, porque se creían capaces de dominar al alcohol. “La civilización empieza con la destilación”, es una frase de Faulkner, tan jactanciosa como cuándo se pregunta “si acaso hay algo que el whisky no pueda curar”. En este mismo sentido, incluso hay que entender estas palabras de Bukowski: “Bueno, al diablo con todo. Saqué el vodka y di un trago. Casi siempre lo mejor de la vida consistía en no hacer nada en absoluto, en pasar el rato reflexionando, rumiando sobre ello. Quiero decir que pongamos que uno comprende que todo es absurdo, entonces no puede ser tan absurdo porque uno es consciente de que es absurdo y la conciencia de ello es lo que le otorga sentido. ¿Me entiendes? Es un pesimismo optimista”. Como muy bien ha anotado Carlos Torres, se trata casi de una política de escritura que implica la degradación personal. Tampoco es ajeno, en este sentido, el juicio que da Hemingway, en 1941, sobre el autor del El gran Gatsby: “Scott murió en su interior alrededor de los 30 y 35 años y sus poderes creativos murieron después. Su último libro [The Last Tycoon] fue escrito mucho tiempo después de que sus poderes creativos estaban muertos y él, justo, había empezado a entender lo que las cosas eran”....
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viernes, febrero 15, 2008
Cortázar: 62 Modelo para armar
Una bocanada de aire tibio le llegó a la cara, el calor de un rostro próximo al suyo; iba a volverse en silencio, buscando una zona más alejada, cuando sintió los dedos de Hélène en su garganta, un roce apenas resbalando en diagonal desde el mentón hasta la base del cuello. “Está soñando”, se dijo Celia, “también ella está soñando”. La mano subía lentamente por el cuello, rozaba la mejilla, las pestañas, las cejas, entraba en el pelo con los dedos entreabiertos, deslizándose por la piel y por el pelo como en un viaje infinito, resbalando otra vez hacia la nariz, cayendo sobre la boca, deteniéndose en la curva de los labios, dibujándolos con un solo dedo, quedándose largamente ahí antes de reiniciar la interminable carrera por el mentón, por el cuello.
—¿No duermes? —preguntó absurdamente Celia, y su voz le sonó como desde lejos, todavía en la playa o la piscina y mezclada con la sal y el calor que no alcanzaban a separarse de esa mano contra su cuello, que más bien la confirmaban ahora que los dedos se endurecían levemente, inmóviles en la base de la garganta, y algo como una ola oscura se alzaba a su lado, más negra que la penumbra del dormitorio, y la otra mano se crispaba sobre su hombro. Todo el cuerpo de Hélène pareció brotar a su lado, la sintió al mismo tiempo en los tobillos, en los muslos, pegada a su flanco, y el pelo de Hélène le azotó la boca con el olor marino de su sueño. Quiso enderezarse, rechazarla sin violencia, obstinándose en creer que dormía y soñaba; sintió que las dos manos de Hélène buscaban su garganta con dedos que la acariciaban lastimándola. “Oh, no, qué haces”, alcanzó a decir, negándose todavía a comprender, rechazándola sin fuerza. Un calor seco le apretó la boca, las manos resbalaban por su cuello, se perdían bajo las sábanas contra su cuerpo, volvían a subir enredadas en la tela del pijama, un murmullo como de súplica nacía contra su cara, todo su cuerpo estaba invadido por un peso que cambiaba de zonas, que la recorría cada vez con más fuerza, un calor y una presión insoportables en el pecho y de pronto los dedos de Hélène envolviéndole los senos, un quejido y Celia gritó, luchó por desasirse, por golpear, pero ya estaba llorando, como envuelta en una red se debatía sin resistirse verdaderamente, no alcanzaba a librar la boca o la garganta cuando ya la caricia bajaba por el vientre, nacía una doble queja, las manos se aliaban y se desanudaban entre sollozos y balbuceos, la piel desnuda se abría a látigos de espuma, los cuerpos enlazados naufragaban en su propio oleaje, se perdían entre cristales verdes, entre babas de alga.
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miércoles, febrero 13, 2008
ENSAYO E INFORTUNIO
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Nueva repetición sobre el ensayo
UNO
El ensayo, como algunos autores que pernoctan fuera del canon nacional han sostenido, no es un género. En la furiosa especie que llamamos literatura existen géneros y subgéneros; el ensayo, en cambio, a penas es un borrador, una forma de la escritura desordenada o en crisis. Si se me apresura, puedo decir que es una radical intervención tecnológica de la memoria, por esa razón, por su extremo trabajo de superficie a partir de la escritura, es que no puede reflejar mitologías, ni siquiera crear imagologías de larga duración. Por el contrario, el ensayo produce objetos de consumo. De forma abyecta y rápida, pone al autor y al lector en un circuito de consumo, donde la escritura, en este caso la escritura como ensayo, se vuelve una mercancía y, como lo vemos en la mayoría de publicaciones donde se aloja este seudo-género, crea un fetiche social. En esta esfera de circulación fetichista y mercantil, no hay diferencias sustanciales entre un ensayo publicado en Caras, en la revista de vuelo de Aeroméxico, en la revista de la UNAM o, incluso, en revistas de culto, pienso por ejemplo en Granta o en Sur.
DOS
Gabriel Wolfson dice que la gran mercancía sigue siendo la novela. Sostiene que la novela es como el refrigerador, la lavadora, el horno; en cambio, el ensayo es la mercancía chafa, se parece, cuenta, a la que uno compra en esas tiendas de todo a 5 pesos o todo a dólar. Si uno ve el panorama editorial del mundo, sólo se puede sostener que a Wolfson le asiste la razón.
TRES
El ensayo, esa forma de la escritura que niega constantemente toda estructura mitopoética, por esa razón no pueden considerarse ensayos puros obras como La invención de América, Palinodia del polvo o La expresión americana, ha desarrollado en México una deslumbrante estructura metareferencial, existen sendas antologías, encuentros y las revistas nacionales publican preferentemente “ensayos” de todo tipo. Me pregunto, lo juro, sin maldad retórica, ¿por qué esta mercancía es tan exitosa?
CUATRO
Uno de los mejores ensayistas de México es Héctor Villarreal. Es fácil saber por qué, le interesa lo único que, realmente, importa en el ensayo: la forma. Lejos de su discurso las discusiones sobre metonimia y metáfora, sobre el yo y el lenguaje, sobre cualquier prototema sustancial. Lo suyo es lo apócrifo: los perímetros de la forma, el fetiche y la certeza invicta del fragmento. Incluso en la peda, desdeña cualquier posibilidad de consenso. Sólo lo he visto flaquear tres veces: al hablar de Coapita, al cantar las rolas del Tri y al referirse a un mezcal del que se me olvida su nombre.
CINCO
La vigencia del ensayo tiene que ver con la permanente destrucción de dos estructuras que están dadas previamente al propio giro lingüístico del ensayo: el lenguaje y el objeto sobre el que se ensaya. Justo por esta razón, es que para que un ensayo se desarrolle tiene que recargarse primero y después patear una tradición lingüística. Si no existe esa tradición, si se encuentra desvencijada o si depende, como en nuestro país, de los mass-media, el ensayo será deficitario, porque no tiene un polo de enfrentamiento. No tiene, en rigor, un demon que destrozar. La segunda condición de su desarrollo es la materia o la cosa sobre la que se ensaya o a partir de la cual se ensaya. Al ser esta escritura una técnica de intervención artificial de la memoria, debe de presuponer el objeto que va a recordar, a tematizar y, en última instancia, por el movimiento de su escritura, a trivializar.
SEIS
Por más que se diga que el ensayo trabaja sobre cualquier temática, lo cierto es que es identificable en una sociedad cuál es el polo central de referencia de un ensayo. En Latinoamérica y, especialmente, en México, se sigue ensayando sobre esa mercancía que llamamos nación. Todos los otros temas, la muerte, la justicia, la literatura, la política, tienen como fondo un debate sobre la posible comunidad nacional. Obvio, la situación y actualidad del ensayo es ruinosa entre nosotros, porque el objeto, si es que aún existe ese objeto que llamamos nación, es un objeto decadente y miserable.
SIETE
Todo lo anterior, no implica que no se hagan buenos ensayos, que no surjan formas de asolar tanto al objeto nacional como a la propia lengua; pero en strictu sensu, el ensayo vive hace algunos ayeres en una crisis de la que no puede salir sin la despedida de la idea de nación y sin el crecimiento comunitario de nuestra lengua.
OCHO
Los bárbaros, poco a poco, han cambiado su lugar de residencia; ahora residen en el Sur. Dos de los escritores más destacados y, de facto, poco conocidos y lejos del mainstream literario son E. Huchín y J. Pech Casanova (no nombrarlos por completo es mi contribución para salvarlos de la fama). Estos dos escritores tienen un problema radical con el ensayo: son buenos escritores. Me explico, son homéricos y hasta un poco socráticos. Están radicalmente apegados al más antiformal de los temas, al más sustancial de los problemas del arte: al tema de la tierra, (véase para divertimento metafísico y sustento de esta tesis El origen de la obra de arte, del nazi Heidegger). En fin, que su problema es que no mienten cuando escriben. Uno de ellos fluctúa entre la prosa académica y la profunda voluntad de estilo, es una especie de Steiner. El otro es, sin remedio y a veces atentando contra él, un cronista de un territorio que, como todo terruño, será olvidado. En el fondo saben que lo único que permanece es la tierra y se aferran por unir esa certeza al lenguaje.
NUEVE
Sergio Ugalde es, aunque no lo parece, un buen polemista. La última vez que discutí con él dijo una mentira y una tautología. Me desconcertó. La verdad, ergo, la tautología, es que el ensayo trata sobre la memoria y sus formas de despertarla. Desde este punto de vista, jamás podremos coincidir en que el ensayo es un ejercicio artificial de memorización social. Y, efectivamente, no lo es; o no solamente es eso. El ensayo guarda, como toda escritura, un principio trascendental del recuerdo, no es sólo un acto artificial. Por más que los puestos de periódicos y las librerías del mundo estén llenos de ese engendro que sirve para la sobremesa o para el confort de retrete; el ensayo es una traducción de la fractura comunitaria y, por lo tanto, es también un acto honesto de nostalgia. Tiene razón Sergio. La mentira, en cambio, es que el yo, esa fantasmagoría de todo ensayista que aún aspira a no sufrir, es el artilugio que propicia la “fricción del texto”. Debo de reconocer que fue tan rápido, que lo único que alcance a replicar fue una bravuconada: ¿por qué necesitamos de un artilugio tan pobre? Y él, sagaz, dijo que se trataba de uno entre muchos, de uno artilugio con un poder, esto lo intuyo yo, de aglutinar las cosas. Entonces remató: se trata de propiciar el acto de reminiscencia, el ejercicio colectivo de la memoria. En el tono de mis notas, debería de decir que esto es falso, que el yo, que tú, que cualquiera que lea y que no lea, que viva y que no viva, no tiene ninguna capacidad de ejercer por sí solo una concentración capaz de imantar la memoria. Incluso cuando nos enamoramos fallamos… Pero no lo diré, por el simple hecho de que escribo. ¿Quién escribe? Yo. Y eso es falso, la escritura es un ejercicio colectivo o no es, pero sé que escribo yo. Ahí está la infame mentira y el despliegue reminiscente: el acto de fricción erótica que implica hacer visible esa extraña patología de la que apenas alcanzamos a ver los jirones del yo: romper para curar y para volver a romper.
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sábado, diciembre 01, 2007
DF
Hace algunos minutos que llegué al lugar donde viven y quizá vivirán por siempre mis falsas promesas de amor.
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domingo, julio 22, 2007
En la Jornada semanal
Carlos Alfieri
Entrevista con Edwin Williamson
"Las claves de la obra de Borges en su vida
–Escribe Borges en su cuento "Emma Zunz" al aludir al acto sexual al que la protagonista se entrega con un desconocido, pieza necesaria de un complejo plan de justicia que ella pergeña: "Pensó (no pudo no pensar) que su padre le había hecho a su madre la cosa horrible que a ella ahora le hacían." ¿No resume esta frase el sentimiento de pavor del escritor ante el sexo? ¿No es éste el origen, en última instancia, de todas sus desdichas amorosas?
–Sí, Borges siente pavor ante el sexo, pero también una enorme fascinación por la pasión erótica en un sentido místico, como una vía hacia la realización del ser y su conexión esencial con el espíritu del universo. La contradicción fue creada por intervención del padre. A pesar de ser un mujeriego, el padre de Borges muestra una vena muy romántica y mística en sus poemas y en su única novela, El Caudillo, que he analizado en mi libro y que demuestro cómo influyó decisivamente en la temática de Borges hijo, especialmente en El congreso, que está calcado sobre el patrón ideológico de la novela del padre. Al mismo tiempo, el padre fue el agente inconsciente del horror de su hijo ante el sexo, cuando lo manda a iniciarse con una prostituta en Ginebra a los diecinueve años. En esa época, Borges se había echado su primera novia, una chica suiza con pelo rojo, llamada Emilie. Borges ve la iniciación en el prostíbulo como algo sumamente degradante; pero es más, sospecha que su padre se había acostado con la misma mujer. Ahí está el conflicto, su sentido de haber traicionado a su madre por haber obedecido al padre. Pero fue un conflicto fructífero: es la fuente de muchos temas en sus escritos (no creo que la crítica haya apreciado debidamente lo importante que es el tema de la traición en Borges), y también de las dualidades y antinomias que marcan su obra. Borges se sentía escindido por la contradicción que suponía mantenerse leal a los valores burgueses de su madre y su deseo de realizarse como hombre por orden del padre.
–Ha sido usted en su biografía singularmente pudoroso al referirse a las conflictivas relaciones de Borges con las mujeres. En su libro Borges, anota Adolfo Bioy Casares, tras una conversación con su amigo (el 19 de octubre de 1963), en la que éste le contó su padecimiento por una mujer: "Tengo aquí una intuición: la relación con esta mujer debe de ser un noviazgo blanco. Con noviazgo blanco quiere retener a las mujeres... Sin comprender la realidad, habla de su trágico destino repetido y de que por una fatalidad siempre aparece un hombre y se las quita. (Una mujer que le dura un año o dos con amor blanco dura mucho; Borges no puede quejarse: debería jactarse." Años después, el 29 de diciembre de 1972, reflexiona Bioy en su diario: "Para Borges el sexo es sucio. Por mucho tiempo me dejé engañar, porque entendía que lo excluía, en literatura, por ser un expediente fácil, socorrido y un poco necio. No; esa burla oculta, con alguna vergüenza de que lo tomen por mojigato, un violento rechazo. La obscenidad le parece una culpa atroz: puta no es la mujer que cobra, sino la que se acuesta." ¿Comparte esta percepción?
–De hecho, comparto la percepción de Bioy que usted cita, pero creo que hay que verla dentro de una situación que evoluciona. Lo que realmente impresiona de Borges es cómo llega a enfrentarse con tanto valor a sus fantasmas. Yo describo este proceso en detalle. A Borges le incomodaba su reputación de escritor frígido y cerebral; decía que se había pasado la vida "pensando en mujeres". En mi libro me propuse demostrar que la sexualidad y el amor ofrecen una clave importante para comprender la dinámica de su realidad interior y, por ello, no están ausentes de su obra. Como se sabe, tuvo múltiples decepciones amorosas y mi libro describe esa larga búsqueda de amor, desde su primera novia en Ginebra, pasando por su traumático rechazo por Norah Lange, su turbulenta relación con Estela Canto y otros fracasos sentimentales, hasta culminar en su larga relación con María Kodama. Todas estas experiencias dejaron huellas en su obra que se traslucen en ciertos temas en la poesía y ficción, como intento demostrar con bastante detalle. Es posible que yo haya sido algo pudoroso en cuanto al sexo. Por otra parte, se me ha criticado por haberme explayado demasiado en mi libro sobre los problemas afectivos y sexuales de Borges, lo cual es extraño, porque parece que para algunos lectores Borges es una especie de ser angelical a quien sería sacrilegio asociar con algo tan vulgar como el sexo. Es un problema delicado. A mi juicio, el biógrafo tiene que respetar los sentimientos de las personas que le ofrecen sus recuerdos y testimonios, pero a la vez no escribiría una buena biografia –sobre todo de un escritor, que es una persona que escribe desde su vida interior– si no investigara ciertos temas íntimos, como el sexo. Al final uno tiene que preguntarle a la gente y dejar que le digan lo que le quieran decir, y entonces investigar de diferentes maneras para tratar de componer un cuadro de la persona biografiada como alguien vivo. Por eso no se puede tener una sola línea de investigacion; hay que seguir diferentes hilos.
–El horror al sexo, al cuerpo, a la materia en última instancia, parecen haber instalado a Borges en un mundo de arquetipos platónicos. Pero la habitación del escritor en ese mundo lo sumía en la nostalgia de lo real, en el sentimiento rimbaudiano de que "la verdadera vida está ausente". ¿Constituía el vaivén entre ambos polos la esencia de su infortunio?
–Borges buscaba en el amor una salida a esa sensación de aislamiento y de "irrealidad" que lo oprimía. Se resentía de una dualidad de fondo: por un lado, se esforzaba por definir la esencia de su persona, mientras que por otro, temía caer en lo que llamó "la nadería de la personalidad". Y el vaivén entre esos dos polos –entre Whitman y Kafka, como él mismo los caracterizó– dependía, en última instancia, de su aceptación o rechazo por una de las muchas "diosas" que cortejó en su vida".
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miércoles, julio 11, 2007
PAKISTAN
Las tropas paquistaníes enfrentaron a estudiantes en la Mezquita Roja desde el pasado 2 de julio. El día 10 la Mezquita fue tomada.

Foto Asif Hassan
Foto Olivier Mathhys
Foto Aamir Qureshi
Foto Anjur Naveed
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lunes, julio 09, 2007
LONDRES
Hoy volví sobre mis pasos, sólo para encontrar algunas caras desconocidas de siempre y ver al mundo jugando a que es el mundo.
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domingo, junio 03, 2007
ARTE
El arte es una técnica de rememoración; trágica y superficial, la forma de la memoria que alcanza el arte tiene una gran virtud: la desaparición del artista.
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domingo, mayo 27, 2007
Slavoj Zizek on The Children of Men
sábado, mayo 12, 2007
The Guardian
Man in the mask returns to change world with new coalition and his own sexy novel

In a rare interview, Zapatista rebel chief Marcos warns US efforts to secure its southern border are pushing his poor compatriots over the edge Jo Tuckman in Mexico CitySaturday May 12, 2007 Zapatista rebel leader Sub Comandante Marcos demonstrating outside the US embassy in Mexico City in 2006. Photo: Moises Castillo/AP
A bead of sweat is visible through the eyehole of his famous black balaclava. Latin America's most celebrated living rebel must be feeling the heat, but a glass of water would mean taking off the mask and that is out of the question. He makes do with a puff on his pipe, and a subject that is close to his heart.
"My new book's coming out in June," Subcomandante Marcos announces with relish during the first interview he has given to a British paper in years. "There's no politics in the text this time. Just sex. Pure pornography."
There has been a literary component to Marcos's revolutionary persona ever since he led the ragtag Zapatista indigenous army out of the jungle in the southern Mexican state of Chiapas on New Year's Day 1994. It began with lyrical communiques on Mayan Indian rights, passed through a stage of barbed sarcasm and scatological put-downs, and recently included a crime novel featuring a rebel detective.
Fundraising
Now even his erotic imagination has been harnessed to the Zapatista cause as a fundraiser. "I'm sure it will sell if we put a lot of Xs on the cover."
Still, Marcos says that his next writing project will be a work of political theory analysing the forces he believes are pushing Mexico towards social upheaval. From dispossessed indigenous communities powerless to stop dams and agribusiness destroying their lands, to street vendors evicted from the capital's kerbs to make way for the retail magnates, he says the country's poor and exploited are close to their limit.

The former orthodox Marxist-Leninist turned anti-globalisation guru, who is not himself indigenous, predicts that the subconscious power of the year 2010 - the 200th anniversary of the war of independence and the 100th of Mexico's revolution - will ignite a fuse laid by American efforts to secure the bilateral border, leaving millions unable to escape to jobs in the north. "Mexico will turn into a pressure cooker," he says. "And, believe me, it will explode."
Marcos says that Mexico's politicians, the media, and even earnest leftwing academics are oblivious to the radicalisation he sees bubbling just under the surface. He points out that they also had no idea that the reputedly docile indigenous population in Chiapas was on the point of armed revolt 13 years ago. Not that the Zapatista rebellion fitted the traditional mould of macho Latin American armed struggle, or Marcos ever looked or sounded like rebel leaders elsewhere. Even the "sub" in his title - designed to imply an improbable subordination to a council of indigenous commanders - subverted the concept of military discipline employed in most other guerrilla armies.
"We left the jungle to die," Marcos recalls, remembering how poorly armed his fighters were. "It sounds dramatic I know, but that's the way it was."
The Zapatistas were beaten back by the Mexican army within days, but not before triggering a wave of sympathy across the country and the world that forced the government to call a ceasefire, as well as agree to peace negotiations that would eventually crumble.
In less than two weeks the Chiapas Indians became an international cause celebre and their mysterious mask-wearing, pipe-smoking, and poetry-spouting leader emerged as the closest approximation yet to the romance of the martyred Che Guevara. They have hardly done any fighting since then.
Powerful persona
Sitting in a sweltering back room of a Mexico City internet cafe, Marcos admits that the message in those early years would sometimes get lost in the fascination his persona inspired. He even confesses to occasionally letting celebrity go to his head. "But there was always the acerbic humour there to say 'tone it down, remember you are a myth, you do not really exist'."
It is certainly a durable myth, which has survived despite the world's attention shifting to more dramatic conflicts and the government's revelation that the man behind the mask is a former philosophy lecturer called Rafael Sebastián Guillén.
Still, the subcomandante does always seem to be looking over his shoulder at himself, which is perhaps one explanation for his periods of near total silence. The longest came in 2001, shortly after the so-called Zapatour in which the Marcos bandwagon travelled the country accompanied by hundreds of international sympathisers and a police escort.
Elections had just ended 71 years of one-party rule in Mexico and the Zapatistas had decided to test the new democracy with the demand for an indigenous bill of rights. When parliament ignored the pressure, the rebels returned to the jungle and concentrated on putting indigenous self-government into practice, with or without constitutional sanction. Marcos disappeared from view, emerging four years later with a new concern to build alliances beyond the indigenous movement.
"This is the last battle of the Zapatistas," he says of the strategy, which relies on the government deciding not to reactivate old arrest warrants for fear of sparking more sympathy for Zapatista. "If we don't win it we will face complete defeat."
The subcomandante's specific aim in his current low-key tour of the country is to consolidate the broad and loose collection of marginal left groups known as The Other Campaign. Marcos hopes this rather chaotic mix of everybody from radical transvestites to Marxist trade unionists will eventually play a leading role in channelling the discontent he is sure will soon be raging into an unarmed civilian movement organised around the principle of respect for difference.
"We think that what is going to happen here will have no 'ism' to describe it." His voice becomes wistful. "It will be so new, beautiful and terrible that it will make the world turn to look at this country in a completely different way."
Ballot box
Such talk could be seen as contrary, perhaps, at a time when the left has taken power in much of Latin America through the ballot box, but Marcos is unimpressed by elections he views as primarily a mechanism for ping-ponging power within the elite. So while he gives Evo Morales in Bolivia a nod of approval for his links to a radical indigenous movement, he describes Hugo Chávez in Venezuela as "disconcerting", and brands Brazil's President Lula and Nicaragua's Daniel Ortega as traitors.
Mexico's politicians on both left and right receive nothing but his scorn. Is it easier to claim the moral high ground when your face is hidden?
Marcos acknowledges that the mask helps, although he stresses it is also a burden. It can be itchy and uncomfortable, and it is so intertwined with his revolutionary persona that to take it off in public even for a few seconds would be the end of the subcomandante.
"The mask will come off when a subcomandante Marcos is no longer necessary," he says. "I hope it's soon so that I can finally become a fireman like I've always wanted. Firemen get the prettiest girls."
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lunes, abril 23, 2007
AMAR
"El amor se enfría con el valor que el propio yo se adjudica. Amar significa para éste amar más, y quien ama más habita en la injusticia."
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"Princesa plebeya.- Sólo excitan la fantasía las mujeres a las que les falta fantasía. El nimbo más colorista es el que tienen aquellas que, permanentemente volcadas al exterior, resultan insustanciales. La atracción que despiertan procede de la escasez de conciencia de sí mismas, y sin duda también de uno mismo."
sábado, abril 07, 2007
Hope

sábado, marzo 31, 2007
Ahora que lo días son tan largos
"El impulso vital del hombre responde a todas las interrogaciones de la vida antes que la investigación filosófica. El hombre iletrado no se preocupa de la relatividad de su mito. No le sería siquiera dable comprenderla. Pero generalmente encuentra mejor que el literato y que el filósofo, su propio camino. Puesto que debe actuar, actúa. Puesto que debe creer, cree. Puesto que debe combatir, combate. Nada sabe de la relativa insignificancia de su esfuerzo en el tiempo y en el espacio. Su instinto lo desvía de la duda estéril. No ambiciona más que lo que puede y debe ambicionar todo hombre: cumplir bien su jornada."
José Carlos Mariátegui
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domingo, marzo 11, 2007
Domingo
Ahí están los juguetes rotos. Si quieres, los puedo pisar.
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sábado, febrero 24, 2007
EL COLOR DE LAS TUMBAS
INICIA TRASMISION
2
(Llave del lavadero goteando intermitentemente)
―¿Qué somos, mi señor? ¿No es acaso toda pregunta un intento menos doloso por ocultar la soledad de preguntar? Al fin, preguntarse qué soy clausura de golpe todo lo que no soy. ¿Qué paso es válido, señor, para romper con esta subjetividad brumosa?
―No, imagina antes lo Eterno: aquello trascendente, el Espíritu, donde está el progreso y la razón, donde se puede echar ese líquido caliente: ¡la historia!
-Ah, la esperanza más peligrosa del alma, mi señor, imaginar.
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sábado, febrero 17, 2007
Ya entrados en el año, como recuerda un carnal
JardielPoncela
sábado, enero 27, 2007
EL COLOR DE LAS TUMBAS
I
(El interior de una cabina radiofónica. La puerta se abre y entra el locutor. Se sienta, conecta los audífonos y habla con el controlador, oculto tras un espejo. El locutor, visiblemente demacrado, saca dos tranquilizantes de su empaque de plástico y los traga. Permanece unos minutos con la cabeza entre las manos. Después oprime un botón y un foco rojo se enciende en una esquina del cuarto.)
INICIA TRASMISION
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martes, diciembre 12, 2006
Decreto de excomunión de Baruch de Spinoza
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domingo, diciembre 10, 2006
Nota de vuelta
Hace algunos días que decidí cambiar de nombre, hoy no recuerdo el nombre que escogí, imagino, en cambio, el nombre que tenía.
Pocas veces, amé. Si mal no recuerdo, fue en una ciudad de chinos.
Hace pocos días mandé a la chingada a algunos narcisos, hoy los busco en el espejo de mis recuerdos.
La bala de plata se asemeja a la velocidad de mi corazón.
Y tu voz, cuando te emputas, a la velocidad de la velocidad.
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domingo, octubre 15, 2006
Del difícil arte de releer 1
Todo ensayo es el intento de ser de una imagen, de relatar la construcción de la forma, de explorar en sus detalles cómo el relato al fluir crea un espacio y un tiempo que se vuelve, furtivamente, nuestro hogar.


