lunes, noviembre 14, 2016

Esta foto es memorable. Dos fascistas en un escenario neo-barroco, lo cual nos enseña que las claves de salida del capitalismo pueden ser barrocas y, a la vez, apoyar al capital. Nunca olvidarlo.



lunes, julio 11, 2016

Escribe Heriberto Yépez:

"En su Respuesta a mi “Carta a un crítico de derecha literaria”, Domínguez, en reacción violenta, rompió la regla que prohíbe al respetable escritor patrio declararse de derecha. Domínguez se declaró de derecha. Y, de paso, se declaró clasista, racista, centralista, autoritario y priista. Y lleno de odio, en general, hacia todo lo distinto."




...

miércoles, mayo 06, 2015

El fin del capitalismo



“Paso a paso, el matrimonio forzado del capitalismo con la democracia, que se estableció desde 1945, se está rompiendo. En las tres fronteras de la mercantilización –el trabajo, la naturaleza y el dinero- las instituciones reguladoras que restringen el avance del capitalismo, por su propio bien, se han colapsado. Y después de la victoria final sobre sus enemigos, ningún organismo político capaz de reconstruir esas fronteras salta a la vista. En la actualidad, el sistema capitalista está atacado, al menos, por cinco graves trastornos que no tienen remedio: la disminución del crecimiento, la oligarquía, la inanición de la esfera pública, la corrupción y la anarquía internacional. Sobre la base del reciente registro histórico del capitalismo, es de esperar un largo y doloroso período de decadencia: intensificación de las fricciones, fragilidad e incertidumbre, y una constante sucesión de “accidentes normales” –no necesariamente pero muy probablemente en la escala de la crisis global de la década de 1930"

Wolfgang Streeck, “How will Capitalism end?




...

sábado, marzo 21, 2015

Hace algunos años, más de 30, en México la clase política, esa basura que produce el sistema, se escandalizaba por los conciertos de Rock. Hoy se escandalizan por las protestas. En Londres, por ejemplo, las protestas son cíclicas y, todo mundo lo sabe, de vez en vez, harto violentas. Nadie se escandaliza, son parte del sistema. Aquí, todavía se les da un trato de acontecimiento telúrico, de posibilidad de refundación, de falta a las buenas costumbres que, creen nuestros políticos imbéciles, deben imperar en su mundo donde el capital sigue siendo religioso, una experiencia mocha.









jueves, abril 17, 2014

Ejericicio 1


El problema de la "obra de arte" tiene que ver con la noción de "obra" y con la aplicación de la técnica. Siempre que exista una aplicación técnica habrá un arte o, más sofisticadamente -debido a su interconexión social- una artesanía. Por el contrario, no es claro si la idea de "obra" remite a un objeto o a un obrar, en ese caso la "obra" de arte sería realmente la capacidad subjetiva de aplicar la técnica.


...

martes, abril 01, 2014

Nietzsche sobre la filosofía alemana

"El pastor protestante es el antepasado de la filosofía alemana, y el mismo protestantismo, su pecado original. Basta pronunciar las palabras 'seminario de Tubinga' para comprender lo que es en el fondo la filosofía alemana: una teología disimulada... Los suabos son los mejores embusteros de Alemania, mienten inocentemente".

...

lunes, marzo 31, 2014

EL TREN DE LA VIDA


Esta imagen me hizo pensar en la vida. Ahí va uno, confiando en sus cables y en sus rieles; convertido su mundo en un tren que, creemos, tiene un destino; excitados de dejar nuestro hogar. Y de pronto, intempestivamente, el mundo, indomable, está ahí para destrozar nuestras ingenuas y pequeñas creencias.

...

LA POESÍA Y EL DESTINO

De Luis Cernuda, sobre el oficio y el triste destino del poeta.

El poeta vive para esto, para esto
noches y días amargos, sin ayuda
de nadie, en la contienda
adonde, como el fénix, muere y nace,
para que años después, siglos
después, obtenga al fin el displicente
favor de un grande en este mundo.
Su vida ya puede excusarse,
porque ha muerto del todo;
su trabajo ahora cuenta,
domesticado para el mundo de ellos,
como otro objeto vano,
otro ornamento inútil.


...

lunes, enero 14, 2013

Sobre las cartas


 “Dame detalles de los sucesos políticos, y haz que Martín me escriba largo. Supongo que a los demás es imposible hacerlos escribir. Los mexicanos son gente que no viajan, y, por lo tanto, no saben escribir cartas” 

(Pedro Henríquez Ureña a Alfonso Reyes, carta fechada en La Habana el 2 de mayo de 1911)


...

sábado, diciembre 08, 2012

Sábado 8 de diciembre: presos políticos y libertad

Son las 5 de la tarde, la temperatura es de -3 grados. En mi país, en México, serán las 11 de la mañana y si las cosas siguen su curso normal, las y los 69 presos políticos que han llegado a la cárcel bajo la alta responsabilidad de Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto, Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera pasarán, por lo menos, una noche más ahí. Han sido 7 días en que hemos visto operar a los políticos con sus características más notables, cinismo, corrupción, decadencia, impunidad, pragmatismo y cálculo en aras de un poder que se encarna en ellos y que sirve, en última instancia, a ellos y a los que comparten las miserables vidas de ese poder, esos que al mirarse el espejo ven a "un líder de opinión". La imagen de la mediocridad.

Lejos estamos de que las cosas se encaucen hacia la mínima sociabilidad democrática. Como algunos han escrito, habría que empezar por cosas que parecen imposibles aun siendo mínimas: la liberación inmediata de los presos que fueron injustamente detenidos y torturados, el juicio de aquellos y aquellas que hayan cometido delitos y una disculpa pública de aquellos que ostentan, dicen, la representación popular.


....  

jueves, noviembre 29, 2012

EL PRI. SOBRE UNA NOTA DE BOLÍVAR ECHEVERRÍA



 
¿Qué es el PRI? ¿Hay esencialmente algo que lo alcance a definir? ¿Por qué, realmente, será imposible su cabal regreso, tal como fue imposible su plena continuidad bajo las ominosas siglas del PAN? Bolívar Echeverría escribió en Ziranda, columna que publicó entre febrero de 2003 y enero de 2004 en la revista Universidad de México, una ingeniosa alegoría que título Quid pro quo:
Una metáfora sobre las causas de la permanencia del PRI, pese y a través de su larga claudicación como proyecto de política económica y de su desmoronamiento espectacular en el escenario electoral, tendría que presentarla, más que como fruto de la adicción de un organismo social a una droga llamada “prixina” y menos aun que como un rasgo constitutivo de la “mexicanidad”, como un virus-pri cibernético o mensaje mínimo perturbador del comportamiento político mexicano. El virus sería un híbrido, una combinación inestable de dos culturas políticas modernas incompatibles entre sí, que se habrían mostrado incapaces de vencer la una sobre la otra o de mestizarse y transitar a una cultura política alternativa. Sería un intento perverso de confundir dos tipos contrapuestos de legitimación de la autoridad del gobierno, el que la afirma como efecto de la representación de la sociedad civil y el que la reivindica como resultado de la identificación con el pueblo.

La idea de Bolívar tiene varias ventajas para pensar al “nuevo” PRI y nos permite atisbar la brutalidad, siempre en ascenso con el gobierno del PAN, de la nueva crisis que se aproxima en México. Quiero destacar algunos elementos:

1.          No hay una adicción a ese partido y a sus gobernantes; no hay una tentación psicológica que nos impele a tener un tlatoani o un emperador. Incluso, por más que entre algunas clases y sectores se haya dicho que, por lo menos, los priistas pondrían orden dentro del crimen organizado; lo cierto es que la mayoría de las y los mexicanos saben que los gobiernos priistas han sido tan incompetentes y, en muchos casos documentados, cómplices del crimen organizado en los primeros años del siglo XXI.
2.          Si acaso existe, eso que se fantasea con llamar “mexicanidad”, no tendría un rasgo constitutivo en el despliegue del priismo. “Todos somos corruptos”, “todos somos priistas” o “todos somos católicos” son fabricaciones débiles que se quiebran con políticas mínimas de educación y, en especial, con una distribución justa y equitativa de la riqueza.
3.          El PRI, pues, es un virus, dice Bolívar. Y esto nos permite explicar varias cosas; por ejemplo, ofrece una parcial y metafórica explicación de por qué no podemos deshacernos de él. No es una bacteria; como lo indica el latín, es un veneno. No es un ser vivo, sino que necesita de organismos vivos para manifestarse. Metafóricamente, es una especie de virus cibernético, y cuando uno de ellos habita en la el disco duro de nuestra computadora hay ciertas estrategias privadas para protegernos pero, generalmente veces, terminamos por borrarlo todo o adquirir otra máquina. No podemos proceder así con un país infectado.
4.          Bolívar señala que el fracaso al que conduce este híbrido radica en no optar por un tipo de legitimación entre dos ideas contrapuestas: la representación de la sociedad civil o la identificación con el pueblo. Al observar cómo nos quedamos a la zaga de los países latinoamericanos, percibimos que muchos de ellos han optado por una de las dos opciones. El carisma y poder del nuevo líder o caudillo o el respecto a las instituciones que ha fundado la sociedad burguesa. Sea como sea, esto no ha ocurrido en México, ese virus lo ha impedido al desarrollar un modo trabado entre la civilidad política y el autoritarismo. Un modus operandi que navega de una forma de legitimación hacia otra y contamina las formas elementales de nuestra sociabilidad. Un modo, no está de más recordarlo, infringido en gran medida por la histórica amenaza del corrupto y decadente imperio norteamericano.
5.          En este inicio de la segunda década del siglo XXI, la situación de México es muy compleja, entre otras cosas, porque ese intento perverso de confundir dos tipos contrapuestos de legitimación de la autoridad del gobierno está llegando a su fin. Una vez más, el PRI, como lo ha hecho en el terreno electoral desde 1988 –en otros lo ha hecho muchos antes-, vacía de contenido a las instituciones nacionales. Ahora lo hizo en complicidad con los medios de comunicación, al falsificar encuestas amparados en sus “métodos científicos de medición”; ejerciendo gastos ilegales en su campaña; y comprando votos a través de una red financiera. Fatalmente, el PRI usurpa una vez más la soberanía y hace que cada vez más “ciudadanos” sean ajenos a los procesos formales de legitimación y legalidad. ¿Cómo va ese gobierno a formar una nación elementalmente justa y segura, con un mínimo de identidad que le permita jugar el juego económicamente desquiciado de la soberanía mundial, cuando ni siquiera entiende qué es la legitimación que da representar a esa esfera que llamamos “sociedad civil”? Si todavía no “regresan” al poder y, tragicómicos como siempre han sido, ya andan vendiendo lo que resta de la riqueza nacional, desmantelando lo que queda de las clases productivas, erosionando las formaciones precarias de nuestra dignidad y sociabilidad civil, todo de la mano del partido de la derecha, el PAN, que ahora se encuentra desmantelado después de su fracaso de 12 años en el poder.
6.          ¿Será entonces que quieran encarnar la identidad popular? No, la broma de que el candidato priista era un ente popular creado por las televisoras, es eso, un divertimiento social; nefasto y dañino, como la Coca-cola, pero un divertimento. Así no se gobierna, ni se acaudilla ni se dirige a un pueblo. ¿Dónde están, como muchos se han preguntado, las manifestaciones espontáneas de júbilo y apoyo al priismo después de su victoria? Salinas de Gortari entendió que esa caricatura la agotó López Portillo con su melodrama y él se erigió como la encarnación de las y los mexicanos modernistas; las clases sociales que nos harían una nación del primer mundo, antes que nadie los empresarios, luego los intelectuales y, claro, ¡oh modernidad!, los jerarcas eclesiales. Después de él, ya nadie ha jugado en ese papel, por eso los presidentes del PAN son los más ridiculizables políticos en la historia nacional contemporánea. Cuando aparecen en un cartón no queda ningún remanente de dignidad que emane del personaje. ¿Cómo lo hará Peña Nieto, realmente cree que los medios de comunicación televisivos, ya pronto en desuso por el avance de las tecnologías, le garantizarán el apoyo popular, de quién va a aprender, de los fracasos y ridículos Sarkozy o de  los de Berlusconi?
7.          Ambas formas de legitimación se han minado en México y lo que se ve en el horizonte inmediato en el desquiciamiento del virus; hagamos fuerza de razón, crítica y sentido común frente a la despedida de ese organismo y no sólo practiquemos la desesperanza, el suicidio social o la decadencia. Bolívar Echeverría definió la situación decadente como “la experiencia básica, entre desesperada y melancólica”, donde uno se ve obligado a “defender convicciones que, de tan deleznables, se quiebran en ti mismo antes de abandonar tu boca”. No permitamos que se instaure esa desesperanza melancólica pues algo quedará cuando llegue el final de esa especie de toxina que llamamos PRI. 

...

jueves, noviembre 22, 2012

Why I write




All writers are vain, selfish and lazy, and at the very bottom of their motives there lies a mystery. Writing a book is a horrible, exhausting struggle, like a long bout of some painful illness. One would never undertake such a thing if one were not drive on by some demon whom one can neither resist nor understand.

George Orwell


...

jueves, septiembre 20, 2012

Estados Unidos de América

En muchas ocasiones he pensado, la venganza es una forma de la felicidad, decía Walter Benjamin, si lo mejor para el mundo no es la aceleración rápida y desmedida de la decadencia americana. En ese sentido, qué duda cabe, uno debería de guardar ciertas esperanzas sobre la victoria de los conservadores. No obstante, hay otras formas de la felicidad y, entonces, uno piensa que es mejor para el mundo que, una vez más, pierdan los conservadores.

Así que ahí va la liga a una entrevista a Angela Davis, un texto sobre Obama y una ilustrativa caricatura del candidato conservador:

Ángela Davis hoy

Alejandro Nadal: Obama es insuficiente pero Obama sería peor





...

miércoles, julio 04, 2012

Escalera de paja y voto adquirido



Para todos aquellos que vendieron su voto, en especial, pero no solamente, para los que no lo cobraron, por arrepentimiento, promesa incumplida o clausura de su Soriana más cercano, va de regalo de consolación un poema de Alfonso Reyes (realmente un fragmento del Descastado). Entre otras muchas razones, no se lo dedico a la cúpula panista o priísta o a los dueños y locutores de las televisoras, porque no lo podrían ni elementalmente entender:
 

Bíblica fatiga de ganarse el pan, desconsiderado miedo a la pobreza.
Con la cruz de los brazos abiertos ¡quién girara al viento como veleta!

Fatiga de ganarse el pan: como la cintura de Saturno, ciñe al mundo la Necesidad.
La Necesidad, maestra de herreros,
madre de las rejas carcelarias y de los barrotes de las puertas;
tan bestial como la coz del asno en la cara fresca de la molinera,
y tan majestuosa como el cielo.

Odio a la pobreza: para no tener que medir por peso tantos
kilogramos de hijos y criados;
para no educar a los niños en escasez de juguetes y flores;
para no criar monstruos despeinados, que alcen mañana
los puños contra la nobleza toda de la vida.

Pero ¿vale más que eso ser un Príncipe sin corona, ser un
Príncipe Internacional,
que va chapurrando todas las lenguas y viviendo por
todos los pueblos, entre la opulencia de sus recuerdos?

¿Valen más las plantas llagadas por la poca costumbre de andar
que las sordas manos sin tacto, callosas de tanto afanar?

Bíblica fatiga de ganarse el pan, desconsiderado miedo a la pobreza.
Alma, no heredamos oficio ninguno —ama loca sin economía.

Si lo compro de pan, se me acaba;
si lo compro de aceite, se me acaba.

Compraremos una escoba de paja.
           Haremos
                   con la paja
                        una escalera.

La escalera ha de llegar hasta el cielo.
Y, a tanto trepar, hemos de alcanzar,
siempre adelantando una pierna a la otra.


...




miércoles, junio 20, 2012

He aquí una jitanjáfora ortográfica citada por Reyes:


Allá se lo haya el aya si no halla al niño debajo del haya.

...

martes, mayo 29, 2012

El mundo nuestro



Aquí descripciones de lo que pasa y la prognosis de lo que pasará:

http://www.guardian.co.uk/world/2012/may/28/houla-massacre-survivor-boy-syria

http://www.jornada.unam.mx/2012/05/29/mundo/024a1mun

http://www.independent.co.uk/opinion/commentators/fisk/robert-fisk-the-west-is-horrified-by-childrens-slaughter-now-soon-well-forget-7794149.html


...

miércoles, marzo 21, 2012

Sabines y José Joaquín Blanco

Algo sobre la muerte del mayor Sabines (fragmento)

Morir es retirarse, hacerse a un lado,
ocultarse un momento, estarse quieto,
pasar el aire de una orilla a nado
y estar en todas partes en secreto.

Jaime Sabines.

Aquí el poema completo y el texto de Blanco:

http://www.materialdelectura.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=33&Itemid=1



...

Jose Joaquín Blanco sobre "La muerte del mayor Sabines"

El lector se encuentra frente a un extraordinario y logradísimo caso de poesía brutal. Al leerlo, si es ho- nesto consigo mismo, no podrá decir que le“gusta” (¿o el espectáculo de un semejante que se desgarra es cosa para disfrutar?), ni que lo ha comprendido, pues sólo temperamentos excepcionales, y aun ellos sólo en momentos excepcionales, son capaces de una desesperación tan recia y de una ternura tan profunda.

Tampoco podrá decir que lo ha leído literaria- mente, pues esto no es Literatura, en el sentido ci- vilizado que nos lleva a escribir (reflexionando, borroneando, calculando las expresiones para mejor comunicarnos) en un deseo de conversar con el lector. El propio Jaime Sabines acepta, en dos versos que fincan la credibilidad del poema, lo excepcional de su intento:“Me avergüenzo de mí hasta los pelos por tratar de escribir estas cosas”. La grandeza hu- mana de este poema nos exige diferenciarlo de algu- nas irresponsables escuelas literarias modernas que, para escaparse del deber de la razón, han hecho una retórica de la rabia y de la carnicería; con poetas ca- paces de pasarse el día escribiendo de ganglios, lla- gas y escupitajos, como si escribieran de cualquier cosa. En Nuevo recuento de poemas, que reúne la obra completa de Sabines hasta la fecha, el lector desgra- ciadamente encontrará varios malos poemas que se someten a tal retórica; pero también muchos, como este que tiene entre sus manos, o Doña Luz, Julito, e incluso algunos fragmentos nobles de Tarumba, que dicen exactamente lo que lee, aunque tal intensidad no sea muy frecuente ni en la vida ni en la poesía.

Algo sobre la muerte del Mayor Sabines es una lec- tura desagradable y dura: la brutal descarga con que un hombre doliente arremete con todas sus fuerzas contra alguien (el lector) después de resistir hasta el fondo la muerte de su padre. No sólo ver morir, sino comprometerse tanto en la muerte ajena que tam- bién se pudren muchas cosas en la vida propia. No es, pues, un texto literario que nos invite a conversar con él; por el contrario, se nos impone, nos golpea, y el lector debe ponerse en guardia: endurecerse, no conmoverse, resistir el poema como el golpe de un amigo desesperado. Es una experiencia extrema de crudeza radical, un“alimento de los fuertes”y para momentos de gran fortaleza. Las consecuencias de la lectura serán posteriores y acaso perdurables, y nada tienen que ver con una momentánea compli- cidad sentimental que le permita al lector falso con- sumir a salvo la intensidad ajena.

Escribo lo anterior porque me parece extraño que este poema sea uno de los más populares de la lite- ratura mexicana contemporánea; lo justo, en mi opi- nión, sería que fuese uno de los más impopulares, de los menos leídos —y sobre todo: de los menos releídos. Sospecho que muchos lectores no leen el poema sino“metáforas”, que en lugar de arriesgarse a su dura experiencia extraen de él lo que no tiene: retórica, sentimentalismo, surrealismo; como en los grandes almacenes usan aVivaldi para que el cliente escuche y sienta ganas de comprar más, o como los académicos extraen tesis doctorales de los libros de Nietzsche. Sólo los atrevidos y los desesperados pueden estar bajando con Dante al infierno a cada rato o leyendo y releyendo cosas desgarradas; los falsos lectores leen“metáforas”o cualquier otra cosa, y sólo las sociedades mentirosas pueden hacer popularísimos los textos que precisamente las exponen crudamente. No en todos sus poemas, pero sí en va- rios, y sobre todo en éste, las palabras de Sabines son de a deveras.Y es necesario leerlas de a deveras. Si uno corrompe o falsifica sus lecturas se está co- rrompiendo y falsificando a sí mismo. Ante un texto tan radical como éste, el lector puede tirarlo, asu- mirlo o posponerlo, pero no pretender que se trata de otra cosa. El lector tiene entre sus manos un libro en que un hombre profundísimo se desgarra sin me- táforas. Si le gusta ver desgarrarse a la gente, allá él. Si es irremediablemente ciego o no le importa, asunto suyo. En cambio, si se atreve a leerlo con la rabia, la ternura, el rencor y la extraordinaria pasión con que está escrito, sabrá que es una experiencia única, que muy bien no quiera agotar y con hones- tidad perfecta deje apenas comenzada, o que no quiera repetir; o bien, si es lo suficientemente fuerte, que le revelará profundidades propias de las que tendrá que hacerse responsable. Este poema no tiene la cortesía ni el pudor de la literatura civilizada; es un golpe bárbaro.Y desciviliza el interior del lector, agriándolo, desencantándolo, y mostrándole un modo excesivo, acaso suicida, de sentir las cosas y los seres que, por cotidianos, creíamos inofensivos. Pero este modo excesivo que aquí alcanza su abismo lúgubre, también tiene sus recompensas: en otros poemas de Nuevo recuento el lector podrá gozar, con la profundidad adquirida, de los aspectos amables de la vida familiar, amorosa, amistosa, del convivir con uno mismo, de la nobleza y la limpidez, también en grados muy superiores a la emotividad conven- cional a la que nuestra sociedad mercantil nos tiene acostumbrados.

JOSÉ JOAQUÍN BLANCO (1982)


...

martes, enero 31, 2012

José Donoso en 1972:

"Sólo la fama de Juan Rulfo -para decir sobre él lo que T. S. Eliot dijo sobre E. M. Foster- ´crece con cada libro que no escribe´"


...

sábado, enero 21, 2012

Corazón encadenado

¿Esto es suyo?
Sí, ayer lo perdí.
¿Y por qué no lo busca?
Hasta ahora que me lo muestra veo que lo perdí.
No lo usará mucho.
¿El corazón?

Ah, quédeselo, yo pensaba en la cadena.


...

domingo, enero 15, 2012

DF

Y luego se preguntan por qué los escritores de la Ciudad de México no tenemos imaginación:





...

domingo, enero 08, 2012

QUÉ FÁCIL SERÍA PARA ESTA MOSCA

Qué fácil sería para esta mosca,
con cinco centrímetros de vuelo
razonable, hallar la salida.

Pude percibirla hace tiempo,
cuando me distrajo el zumbido
de su vuelo torpe.
Desde aquel momento la miro,
y no hace otra cosa que achatarse
los ojos, con todo su peso,
contra el vidrio duro que no comprende.
En vano le abrí la ventana
y traté de guiarla con la mano;
no lo sabe, sigue combatiendo
contra el aire inmóvil, intraspasable.

Casi con placer, he sentido
que me voy muriendo; que mis asuntos
no marchan muy bien, pero marchan;
y que al fin y al cabo han de olvidarse.

Pero luego quise salir de todo,
salirme de todo, ver, conocerme,
y nada he podido; y he puesto
la frente en el vidrio de mi ventana.

Rubén Bonifaz Nuño


...

lunes, noviembre 28, 2011

Discurso Fernando Vallejo al recibir el premio de la feria del libro de Guadalajara

Como este acto se encamina a su final y ya queda poco tiempo, les diré brevemente que me siento muy honrado por el premio que me dan; que no pienso que lo merezca; que este diploma lo guardaré en mi casa con orgullo; y que los ciento cincuenta mil dólares que lo acompañan se los doy, por partes iguales, a dos asociaciones caritativas de México: los “Amigos de los Animales”, de la señora Martha Alarcón de la ciudad de Jalapa; y los “Animales Desamparados”, de la señora Patricia Rico de la ciudad de México. En mi encuentro del lunes con los jóvenes universitarios que tendrá lugar en esta misma sala, se los entregaré a las señoras.

Habría preferido que esos dólares se los hubiera dado la FIL directamente a ellas sin pasar por mí, porque cuando tomo dinero me tengo que lavar las manos, pero no pudo ser por razones burocráticas. Eso de la lavada de las manos es una manía que me viene de la infancia, de la educación familiar. Cada que cogíamos una moneda, mi mamá nos decía: “Vaya lávese las manos m’hijo, que tocó plata”. (Allá a los niños les hablan de “usted”.) De unos niños educados así, ¿qué se podía esperar? Puros pobres. Me hubieran educado en la escuela del PRI, y hoy estaría millonario. ¡Pero qué iba a haber allá PRI! Medellín era una ciudad encerrada entre montañas, lejos del mundo y sus adelantos. Y mi mamá viendo microbios por todas partes como si fuera bacterióloga. No. Era una señora de su casa entregada a la reproducción como quiere el papa, una santa. ¡Cómo la hicimos sufrir! Muy merecido. ¡Quién la mandó a tener hijos!

De México supe por primera vez de niño, una noche de diciembre próxima a la navidad, lo recuerdo muy bien. Estábamos en el corredor delantero de Santa Anita, la finca de mis abuelos, con mis abuelos, rezando la novena del Niño Dios. Entonces éramos pocos, cinco o seis, aunque después fuimos muchos. Mis papás tenían instalada en Medellín una fábrica de niños: niños carnívoros que alimentaban con costales de salchichas, unos demonios, unas fieras, todos contra todos, mi casa era un manicomio, el pandemónium. El papa, Pío Doce, les mandó de Roma un diploma que un vecino nos compró en la Via della Conciliazione con indulgencia plenaria (que costaban más), para que se fueran los dos derechito al cielo sin pasar por el purgatorio por haber fabricado tanto niño que se les habrían de reunir todos allá a medida que el Señor los fuera llamando. ¡Qué nos iba a llamar! Nos hemos ido yendo de uno en uno a los infiernos y el que nos llamó fue Satanás.

Santa Anita estaba entre los pueblos de Envigado y Sabaneta, en la mitad de la carretera que los une, a ocho kilómetros de Medellín, lejísimos. Hagan de cuenta saliendo de la Ciudad de México camino de Tlanepantla. Teníamos que ir en carro, en el Ford de mi papá. Si no, habríamos podido ir en burro: en la burrita de la canción de Ventura Romero: “Arre que llegando al caminito, achimichú, achimichú. Arre que llegando al caminito, achimichú, achimichú”. Tarata tata tara tara tata tata tara tara tata tata tara tata tá. “¡Burra! ¡Burra! Ya vamos llegando a la Mesa de Cacaxtla. ¡Burra! Arre que llegando al caminito, achimichú, achimichú a mi burrita y aunque vaya enojadita porque no le di su alfalfa porque no le di su máiz”. ¡Qué raro! También en Antioquia decíamos “máiz”! Antioquia es hagan de cuenta Jalisco. El disco de la burrita lo trajeron mis papás de México esa noche. En setenta y ocho revoluciones que era los que había entonces. Una aguja gruesa iba de surco en surco tocándolos (los surcos que abrían en la tierra las yuntas de bueyes roturando los campos de Sayula hace cien años, cuando pasó por aquí mi paisano el poeta Porfirio Barba Jacob), y de tanto tocarlos uno los discos se rayaban y la aguja se atascaba en el rayón, y seguía tocando lo mismo, lo mismo, lo mismo. “Pobrecita mi burrita ya no quiere caminar, da unos pasos p’adelante, otros pasos para atrás…” El disco me sigue resonando desde entonces, atascado, en mi corazón rayado.

Venían de México por el camino de entrada de Santa Anita en dos carros, con los faros rompiendo la oscuridad. Pero en el corredor nosotros no estábamos a oscuras, no: iluminados. ¡Cómo íbamos a rezar a oscuras la novena del Niño Dios! Además en Medellín ya había luz eléctrica. Yo seré viejo pero no tanto. Yo soy posterior al radio y al avión. El que sí me tocó ver llegar fue el televisor, la caja estúpida. Estaban también encendidas esa noche las luces del pesebre, el nacimiento, donde nacía en lo alto de una montaña el Niño Dios. Lucecitas verdes, rojas, azules, amarillas, de todos los colores. Nos íbamos ya a dormir cuando llegaron. Venían cargados de juguetes. Maromeros de cuerda que daban volteretas en el aire… Jeeps con llantas de caucho, o sea de hule… Sombreros de charro para niños y para viejos… Una foto de mis papás en La Villa manejando avión. Las trescientas sesenta y cinco iglesias de Cholula. Un tren eléctrico. La Virgen de Guadalupe. Pocas veces he visto brillar tan fuerte, enceguecedora, la felicidad. Y con el disco de Ventura Romero de la burrita traían, en el álbum de las maravillas, a José Alfredo Jiménez y a Rubén Méndez: “Ella”, “Pénjamo”, y ese “Senderito” que me rompe el alma cantado por Alfredo Pineda, que fue el que amó Medellín. Y al más grande de todos, Fernando Rosas, de Jerónimo de Juárez, Estado de Guerrero, el de la “Carta a Eufemia”: “Cuando recibas esta carta sin razón, Ufemia, ya sabrás que entre nosotros todo terminó, y no la des en recibida por traición, Ufemia, te devuelvo tu palabra, te la vuelvo sin usarla, y que conste en esta carta que acabamos de un jalón”. ¡Muy bien dicho, tocayo, a la China con la méndiga! El fraseo perfecto, la dicción perfecta, y eso que mi tocayo era de Guerrero y cuando hablaba no podía pronunciar las eses. Y las trompetas burlonas detrás de él haciendo jua, jua, jua, en el registro bajo, riéndose de mí y del mundo, y detrás de ellas punteando, siguiéndolas como unos gordos cojos, los guitarrones: do, sol; do, sol; do, sol. Tónica, dominante; tónica, dominante; tónica, dominante. Sólo eso van diciendo, pero sin ellos no hay mariachi, como sin muerto no hubo fiesta.

¡Ah se me olvidaba Chava Flórez, el compositor, el genio de los genios, amigo de mi tocayo Fernando Rosas! Juntos echaron a rodar por el mundo “Peso sobre peso”, la canción más burlona: “Mira, Bartola, ái te dejo estos dos pesos. Pagas la renta, el teléfono y la luz. De lo que sobre, coges d’iái para tu gasto. Guárdame el resto pa comprarme mi alipús”. Ta ra ta ta ta tán. Ésa era la que le cantaba todavía a México el PRI cuando llegué de Nueva York hace cuarenta años. Y se la siguió cantando otros treinta, hasta ajustar setenta, cuando los tumbó mi gallo. ¡Qué noche tan inolvidable aquella cuando lo dijeron por televisión! Tan esplendorosa, o casi, como la de la finca Santa Anita de que les he hablado. Fernando Rosas murió joven, una noche, allá por 1960, en Acapulco. Lo mataron por defender a un borracho al que estaba apaleando la policía. Fernando Rosas, tocayo, paisano, te mató la policía de Acapulco, los esbirros del presidente municipal. La siniestra policía del PRI, semillero de todos los cárteles de México.

Mi gallo era un gallo con botas. No bien subió al poder y se instaló en los Pinos, se infló de vanidad y se transformó en un pavorreal, y el pavorreal en un burro, y la quimera de gallo, pavorreal y burro empezó a rebuznar, a rebuznar, a rebuznar, día y noche sin parar, hasta que ajustó seis años, cuando se le ocurrió, como a Perón con Evita o con Isabelita, que podía seguir rebuznando otros seis a través de su mujer. No se le hizo, no pudo ser. Hoy de vez en cuando rebuzna, pero poco, y lo critican. ¡Por qué! Déjenlo que rebuzne, que se exprese, que él también tiene derecho. Yo soy defensor de los animales. Yo quiero a los burros, a los pavorreales, a los perros, a los gallos. Cuando estoy cerca de ellos se me calma unos instantes el caos de adentro y creo sentir lo que llaman la paz del alma.
Yo venía pues de Nueva York, una ciudad de nadie, un hormiguero promiscuo que nunca quise, y de un país que tampoco, plano, soso, lleno de gringos ventajosos y sin música. Los anglosajones no nacieron para la música: se enmarihuanan y con una guitarra eléctrica y un bombo hacen ruido. Mi primera noche en México, en la plaza Garibaldi, ¡cómo la voy a olvidar! Cien mariachis tocando cada cual por su lado en un caos hermoso. Todo lo que tocaban me lo sabía. Y más. Yo sabía de boleros y rancheras lo que nadie. Entré al Tenampa. ¿La hora? Diez de la noche. Me sentía como un curita de pueblo tercermundista entrando al Vaticano por primera vez, y que se arrodilla para comulgar. Yo también comulgué, pero con tequila. Desde un mural de una pared enmarcado por unos tubos fluorescentes de colores me miraba José Alfredo, y en la noche del Tenampa brillaba el sol de México. “¿Qué más va a tomar, joven?”, me preguntó el mesero. “Otro”. Entonces sí estaba joven, pero hoy me siguen preguntando igual: “¿Qué va a tomar joven?” ¡Cómo no va a ser maravilloso un país donde la gente ve tan bien!

Y el amanecer, mi primer amanecer, ¡qué amanecer! Había llegado a un hotelito viejo, pobre, del centro, de altos techos, fresco, de otros tiempos, el más hermoso en que haya estado. Me despertaron las campanas y los gallos. ¿Tañido de campanas? ¿Canto de gallos? ¡Claro, los gallos de las azoteas y las campanas de las iglesias, y el sol entrando por mi ventana! ¡Y yo que venía del invierno de Nueva York donde amanecía a las diez y oscurecía a las cuatro y se me achicaba el alma! Salí a la calle, al rumor envolvente de la calle. México vivo, el del pasado más profundo, el eterno, el mío, el que se ha detenido en mi recuerdo, el de siempre, el que no cambia, el que no pasa, el de ayer. “¿En qué estás pensando, México? ¿A quién quieres para quererlo? ¿A quién odias para odiarlo?” Inescrutable. Ni una palabra. Jamás me contestó. Entonces aprendí a callar. Y han pasado cuarenta años desde esa noche en el Tenampa y ese amanecer en ese hotelito de la calle de Isabel la Católica y esa mañana soleada, y me fui quedando, quedando, quedando, y aquí he escrito todos mis libros y hoy me piden que hable, pero como México calla, yo tampoco pienso hablar. Sólo para decirles que me siguen resonando en el alma unas canciones.
Yo digo que la muerte no es tan terrible como se cree. Ha de ser como un sueño sin sueños, del cual simplemente no despertamos. Yo no la pienso llamar. Pero cuando llegue y llame a mi puerta, con gusto le abro.

Nadie tiene la obligación de hacer el bien, todos tenemos la obligación de no hacer el mal. Y diez mandamientos son muchos, con tres basta:

Uno, no te reproduzcas que no tienes derecho, nadie te lo dio; no le hagas a otro el mal que te hicieron a ti sacándote de la paz de la nada, a la que tarde que temprano tendrás que volver, comido por los gusanos o las llamas.

Dos, respeta a los animales que tengan un sistema nervioso complejo, como las vacas y los cerdos, por el cual sienten el hambre, el dolor, la sed, el miedo, el terror cuando los acuchillan en los mataderos, como lo sentirías tú, y que por lo tanto son tu prójimo. Quítate la venda moral que te pusieron en los ojos desde niño y que hoy te impide percibir su tragedia y su dolor. Si Cristo no los vio, si no tuvo ni una palabra de amor por ellos, ni una sola (y búscala en los evangelios a ver si está), despreocúpate de Cristo, que ni siquiera existió. Es un burdo mito. Nadie puede probar su existencia histórica, real. Tal vez aquí el cardenal Sandoval Íñiguez…

Y tres, no votes. No te dejes engañar por los bribones de la democracia, y recuerda siempre que: que no hay servidores públicos sino aprovechadores públicos. Escoger al malo para evitar al peor es inmoral. No alcahuetees a ninguno de estos sinvergüenzas con tu voto. Que el que llegue llegue respaldado por el viento y por el voto de su madre. Y si por la falta de tu voto, porque el día de las elecciones no saliste a votar un tirano se apodera de tu país, ¡mátalo!

A Jorge Volpi le agradezco el dictamen tan generoso que ha leído, y a Juan Cruz sus adjetivos. Querido Juan: ya sé que si hubieras tenido más tiempo me habrías puesto más, siquiera unos quinientos. No importa. Con los que me alcanzaste a dar me conformo.

Algunos amigos vinieron desde muy lejos a Guadalajara a acompañarme. Me siento muy contento de estar hoy con ustedes en esta Feria tan hermosa, que pronto se llenará de niños y de jóvenes, y de haber vuelto a Jalisco, la tierra de Rulfo, donde los muertos hablan.


...