miércoles, junio 28, 2006

3 de julio

Hoy es 28 de junio. Faltan algunos días para las elecciones. Pocos. ¿Realmente es algo importante? No, no lo es. Ganará López Obrador, es lo mejor que hemos construido; sí, mejor que el foxismo. Es una rebaba íntegra de aquel PRI que se reinventó la nación. Lo demás es parte de México y es parte del mundo. Candidatos como Madrazo, Calderón, Campa, Mercado y, el mejor de todos, el subcomandante Marcos, existen en todo el mundo y existirán. Ganará, pues, aquél que gobernó la Ciudad de México y este país, como todo el mundo, seguirá su camino a la mierda. Sin dramas, por favor. Somos lo que hay y, pese a todo, nos gusta ser. Juzgar el destino del país es inmoral, vivir es lo que sabemos hacer, es nuestra condena y nuestra gracia. El 3 de julio está en el aire, verán que en unos días será tan infame, tan alegre, tan artero y tan normal como cualquier otro lunes.

Por cierto, aquí un texto parcial. Un texto, me parece a mí, honesto, de María Rivera:

"(...votaré, sin ningún estupor, ni entusiasmo, contra las cínicas camarillas que apenas hace unos meses le regalaron a la familia Azcárrga Jean, Salinas Pliego y Slim Helú millones de dólares de nuestro intangible patrimonio, atracando a todos los mexicanos sin ningún pudor; contra esos diputados que celebraban muy ufanos el desfuero de López Obrador; contra el poder pernicioso de las televisoras que pudieron como en los tiempos de Díaz Ordaz borrar la sangre y el oprobio de un pueblo mexicano, brindándoles impunidad a violadores vestidos de policías, silenciando a mujeres, culpabilizando a las víctimas; votaré contra ese machismo que tiene cercados los cerebros de "analistas", de panistas; votaré contra la idea de que las mujeres somos antes que ciudadanas, madres; votaré contra la izquierda chic; contra su oportunista uso del género (palabra de mujer que no toca ni con el pétalo de su palabra a los conservadores que gobiernan al país), su oportunista uso de los campesinos (que mientras cultivan zanahorias sudan preocupadísimos por las reivindicaciones homosexuales y quienes cambiaron rápidamente sus convicciones por el dinero del dr simi), contra la izquierda de generación espontánea de las Lomas (¿de qué sonreirá la sra mercado? ¿de las mujeres asesinadas en juárez, de las mujeres violadas en Atenco?) ; contra la muy deshonrosa versión de que la inequidad es sólo un discurso del "odio"; votare por que los abascales, los espinos, los calderones regresen a sus parroquias; votaré porque la iglesia católica se ocupe de las almas de sus feligreses y no de los úteros de las mujeres; contra sus intenciones de imponer sus criterios morales en las políticas de salud pública; votaré contra los luis pazos que quitaron dinero público a organizaciones que ayudan a enfermos de vih para dárselos a serrano limón para que comprara tangas y mont blancs; votaré contra los gabrielas cuevas, federicos dorings, germanes martínez, la nueva generación de iracundos mercachifles panistas; votaré contra la "mano dura" panista que es idéntica a la "mano dura" priista; votaré contra los fernández de cevallos comerciantes del estado; votaré contra el méxico de los servitjes, los slims, que tienen todo a costa de muchísimos mexicanos que comen sus porquerías, están obligados a pagar sus tarifas, sí, votaré contra esa monstruosa desigualdad que permite a señoras adineradas obligar a sus "muchachas" a votar contra sus intereses; votaré contra el racismo mexicano; contra la debilitación de la educación y contra aquellos que han promovido la desaparición de facto de la educación pública; votaré contra las élites de las escuelas privadas; votaré contra el salario mínimo (¿dónde estaba usted señora mercado mientras todo esto sucedía?); votaré por el único partido que aún siendo minoría en todos estos casos, durante seis años, se opuso a los atracos, resistió embates, denunció estos hechos; votaré por el único partido de izquierda que tenemos y que ha mantenido una lucha constante durante seis años contra los conservadores; por el único partido que tiene mujeres legisladoras inteligentes; votaré contra la decimonónica teoría de quien encarna la contra parte del "intelectual crítico": tabaqueñeidad=mesianismo=violencia=paganismo; contra su argumentación cínica y panfletaria; contra la campaña del miedo; votaré por López Obrador y el PRD... y, sin embargo, no albergo ninguna esperanza de que gane: la televisión y el estado han conspirado justamente para que esto no pase, nunca. Aún así votaré contra la derecha y a favor de la izquierda que ha estado en la arena política desde hace por lo menos diez años y no la "izquierda" de la señora mercado que parece buscar, ante una elección terriblemente inequitativa y cerrada, que la derecha llegue al poder y atente contra los derechos de mujeres, homosexuales, jóvenes (¿veremos a mercado defendiendo sus derechos seis años desde su minúscula minoría, con su palabra de mujer, cuando violen, maten mujeres en juárez, maten homosexuales o la veremos desparecer como apareció y aparecer en el 2012 en una comida en Polanco planenado el próximo partido de la "izquierda progresista"?)
Quedarán los y las mismos, los de siempre, los que ya defienden públicamente esas causas, desde el congreso, desde el gobierno, desde organizaciones ciudadanas, desde publicaciones, bregando, sin "palabra de mujer" (educada y nunca vociferante) de por medio... "


Aquí otro, honesto igualmente, de Marco Rascón:

"Echeverría o el fascismo

Con esta frase -"Echeverría o el fascismo"-, Carlos Fuentes y un grupo de intelectuales confrontaron en 1971 las vías de independencia política que los sectores provenientes del movimiento estudiantil desarrollaban y organizaban entre obreros, campesinos, movimientos populares o mediante la respuesta armada a la represión gubernamental luego del 2 de octubre y el 10 de junio. Para ellos Luis Echeverría era lo menos peor ante el ascenso de la derecha oligárquica, que desde su trinchera también lo cuestionaba.
Hoy, a pocos días de la elección presidencial, precedida por un proceso pobre en posiciones alternativas, pero fértil en escándalos y construcción de identidades basadas en el dibujo del contrario, la partidocracia se siente completa y se arroga la representación del centro, la izquierda y la derecha.
Desde este espacio, a lo largo de años, con base en el ejercicio de la libertad de expresión, dictado por mi memoria y convicciones, he expuesto críticas, argumentos y arriesgado escenarios que las más de las veces han chocado con el ambiente maniqueo creado por aquellos que consideran que el presente y el futuro se construyen sin historia, no obstante que en los años de juventud nos advirtieron que no podíamos confrontar al echeverrismo sin caer haciendo el favor a la derecha.
A lo largo de este tiempo he argumentado sobre la manera tortuosa en que se construyó el lopezobradorismo, sin sumar principios ni historia, sino destruyendo referentes y movimientos con fuerza y credibilidad propias. Dentro de este esquema no existe ya un solo movimiento, grupo u organización con un mínimo de distancia crítica, congruencia o independencia que no sea considerado parte "de la derecha" o, por lo menos, mezquino. Así, el lopezobradorismo considera que el neocardenismo, el neozapatismo o la crítica forman parte de sus enemigos fundamentales.
En este espacio semanal el punto central ha sido legitimar la crítica y la autocrítica de la izquierda, la cual dejó de ejercerse abiertamente en el PRD y en muchas otras partes dada la idea de que estamos ante una disyuntiva: López Obrador o el fascismo. Por tanto, el objetivo no ha sido "aclarar quién es la derecha", sino describir una y otra vez los elementos, acciones, alianzas con sectores que no sólo son de derecha, sino francamente enemigos de la democracia y, sin embargo, hoy se les ha dado el llamado "beneficio de la duda" no sólo para pertenecer, sino para dirigir, como en el caso de Guadarrama, Núñez, Albores Guillén, entre otros.
El 3 de julio, cualquiera que sea el resultado, habrá que pagar una enorme factura frente a la historia, el programa, los principios del movimiento de 1988 con los muertos y sus familiares. Se tendrá que reflexionar sobre todos los personajes e intelectuales que al igual que hace 34 años nos llamaban a creer en "lo menos peor", porque debemos renunciar a nuestras convicciones por "inviables" y no cuestionar a aquellos que van construyendo héroes sobre los que luego escupen para ganarse la estima del nuevo en un carrusel, donde predominan el oportunismo, la ambición, el miedo y el pragmatismo más excesivo.
En 1988 un movimiento que no tenía ni espots ni recursos, pero sí calles y locales llenos, entabló una alianza con un sector proveniente del nacionalismo revolucionario que nunca nos engañó denominándose "de izquierda". El encuentro de aquel momento tenía gran aliento, pues era una alianza programática contra el proyecto neoliberal y no sólo era una frase, sino un conjunto de conceptos, acciones, personas, políticas articuladas con autoridad y ética para enfrentar a la tecnocracia neoliberal y, posteriormente, la usurpación. A lo largo de los seis años de salinismo, tanto desde la máxima dirección cardenista como de muchos sectores, hubo determinación en no reconocer el gobierno de Carlos Salinas y llamarlo por su nombre en todos los foros y espacios: usurpación.
Hoy, votar por el PRD es lo más cercano a nuestra historia y convicción. Pero votar por el PRD no puede ser lineal, pues en sus listas van personajes que tienen graves responsabilidades en contra de ese mismo partido y en la lucha por la democracia que ninguna disyuntiva maniquea puede soslayar. Hasta hoy, los millones que han participado y votarán por el PRD han hecho su tarea. La dirección lopezobradorista no. Por ello es ético anular el voto de candidatos impuestos y espurios, y en mi caso incluyo la anulación del voto para presidente de la República, pues los primeros no llegaron solos, sino que fueron impuestos por Andrés Manuel López Obrador. Votar por ellos niega la historia, años de acción, convicción y pensamiento. Porque debemos liberar nuestra identidad hacia el futuro y hacer de la anulación un acto de solidaridad y compromiso. Es una disyuntiva entre liberar el voto consciente y el derecho a estar liberados frente a manipulaciones, lucha sin adjetivos por el poder y manipulaciones futuras".
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